Crimen

La protección de los padres de Sandra Palo hacia sus otros dos hijos tras el crimen: "Me fui enterando de todo con el tiempo"

Imagen de un cartel de Sandra Palo, la joven que fue asesinada en mayo de 2003
Imagen de un cartel de Sandra Palo, la joven que fue asesinada en mayo de 2003. EFE
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El instinto de protección de unos padres puede imponerse incluso en mitad de una tragedia imposible de asumir. La mañana del 17 de mayo de 2003, mientras España empezaba a conocer el crimen de Sandra Palo, en un piso de Getafe una familia intentaba preservar el bienestar de dos hermanos que todavía no sabían que nada volvería a ser igual.

Ismael, el hermano pequeño de Sandra, reveló la semana pasada en una entrevista exclusiva con la web de 'Informativos Telecinco' cómo sus padres trataron de protegerle tras el asesinato. Aquella madrugada, a pocas horas de celebrar su primera comunión, se despertó y encontró a su familia esperando noticias en el salón de casa. Horas después celebró la ceremonia en medio de una enorme incertidumbre y terminó durmiendo en casa de unos amigos de sus padres. No fue una comunión como la de cualquier otro niño: faltaba la hermana con la que había compartido algunos de los momentos más felices de su infancia.

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Días después comenzó a entender lo ocurrido. "Mi padre me contó lo que pasó, pero me dio otra versión. No me quiso contar toda la verdad en ese momento, me fui enterando de todo con el tiempo", recuerda Ismael. Sus padres habían denunciado la desaparición al comprobar que su hija no regresaba de madrugada a casa, tal y como habían acordado antes de que saliera con sus amigos. Más tarde, la investigación confirmó que había sido víctima de un asesinato cometido por cuatro jóvenes. Mientras la hermana mediana tuvo que afrontar el impacto desde la adolescencia, Ismael apenas tenía 10 años. Por eso sus padres intentaron protegerle del horror todo lo posible.

Ismael revela que ni él ni su hermana recibieron una indemnización

Ismael asegura que sus padres le inculcaron unos valores claros y que salió adelante gracias al apoyo familiar. Nunca ha pensado en la venganza, pero lamenta que no se haya planteado un endurecimiento de la Ley del Menor ante delitos de sangre ni un mayor castigo para adultos que cometen crímenes: "Aquí matar sale gratis. Al mayor de ellos le condenaron a 64 años de cárcel y, después de haber cumplido alrededor de 20 años, ya ha disfrutado de permisos. No se entiende".

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La familia manifiesta un profundo malestar con la Justicia. Como explicó Ismael, ni él ni su hermana recibieron una indemnización, y la de sus padres la califica de "cantidad irrisoria". Aun con las secuelas del crimen, la familia consiguió seguir adelante. El hermano menor de Sandra rehízo su vida, se emancipó durante su juventud y mantiene una vida estable junto a su hija. Ahora, 23 años después, ha querido romper su silencio ante lo que considera una "injusticia": la situación penitenciaria de los condenados.

El pasado domingo 17 de mayo de 2026 se cumplió un nuevo aniversario del crimen. Ismael explicó que cada miembro de la familia afronta el duelo de una manera distinta, aunque todos recuerdan fechas señaladas como el cumpleaños de Sandra. Más de dos décadas después, la joven sigue muy presente en el entorno familiar y en el barrio de Las Margaritas, donde sus padres continúan viviendo en el mismo domicilio en el que empezó todo aquella madrugada.