Salud

El hábito nocturno que podría anticipar la demencia, según un estudio

Hábito nocturno
Un hábito nocturno que puede pasar desapercibido. Getty Images
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Con el paso de los años es habitual que experimentemos pequeñas dificultades para recordar nombres, encontrar palabras o procesar información con rapidez. Sin embargo, la demencia no forma parte del envejecimiento normal, sino que representa un deterioro patológico que afecta de manera profunda la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

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Este deterioro que transforma tanto la vida de quien lo sufre como de su entorno es uno de los mayores retos sanitarios y sociales del envejecimiento. Por ello, la investigación científica se centra cada vez más en identificar señales tempranas que permitan detectar estas enfermedades antes de que los síntomas sean evidentes.

En ese sentido, un hábito nocturno relativamente frecuente, que muchas veces pasa desapercibido o se interpreta como algo sin importancia, podría ser un síntoma precoz de enfermedades neurodegenerativas, incluida la demencia.

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Se trata del trastorno de conducta del sueño REM (iRBD), una alteración que afecta hasta al 2% de los adultos mayores en la que la persona se mueve, habla o realiza acciones físicas mientras sueña. En los últimos años, diversos estudios científicos han señalado que este fenómeno no solo afecta al descanso, sino que podría anticipar problemas neurológicos que aparecen años después.

Cómo funciona el sueño normal

Para comprender su importancia es necesario explicar primero cómo funciona el sueño normal. Durante la fase REM —siglas en inglés de “movimientos oculares rápidos”— el cerebro mantiene una intensa actividad y es cuando ocurren los sueños más vívidos. En condiciones normales, el organismo activa un mecanismo que bloquea el movimiento de los músculos para evitar que la persona actúe físicamente lo que está soñando. Este sistema funciona como una especie de “parálisis protectora”.

Sin embargo, en quienes padecen el denominado trastorno aislado de conducta del sueño REM, ese mecanismo falla y permite que el cuerpo se mueva. Como consecuencia, pueden aparecer conductas como hablar en voz alta, gritar, golpear, patear o incluso caerse de la cama mientras se duerme.

La relevancia médica de este trastorno se ha vuelto cada vez más evidente. Un estudio reciente realizado en el Hospital Universitario Bundang de la Universidad Nacional de Seúl analizó a casi doscientos pacientes con una forma temprana del iRBD. Los investigadores evaluaron a los participantes mediante pruebas neurológicas, psicológicas y estudios del sueño, además de analizar cientos de variables clínicas.

Los resultados mostraron que determinados patrones del trastorno, especialmente la pérdida persistente de la inmovilidad muscular durante la fase REM, se relacionan con un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas con el paso del tiempo.

Por qué este trastorno puede anticipar la demencia

La explicación de este vínculo radica en los cambios que ocurren en el cerebro. El trastorno suele aparecer cuando empiezan a dañarse zonas del sistema nervioso encargadas de regular el sueño y el control del movimiento. Estas alteraciones están asociadas a la acumulación de proteínas anormales, en particular la alfa-sinucleína, que se relaciona con enfermedades como el Parkinson, la demencia con cuerpos de Lewy y la atrofia multisistémica. Por ello, el trastorno se considera un estado prodrómico, es decir, una fase temprana que puede manifestarse entre cinco y quince años antes de que aparezcan los síntomas clásicos de estas patologías.

No todas las personas que presentan este problema desarrollarán demencia o Parkinson, pero el riesgo es considerablemente mayor que en la población general. Por esta razón, los especialistas consideran que identificar este hábito nocturno puede ser una herramienta valiosa para el diagnóstico precoz y el seguimiento de pacientes con mayor probabilidad de sufrir deterioro neurológico en el futuro.

Desde el punto de vista clínico, es recomendable consultar con un especialista cuando una persona presenta movimientos violentos o comportamientos complejos mientras duerme, especialmente si estos episodios son frecuentes o provocan lesiones. El diagnóstico suele confirmarse mediante estudios del sueño, conocidos como polisomnografías, que registran la actividad cerebral, muscular y respiratoria durante la noche.