Cáncer

Radón, el gas "radiactivo y silencioso" que entra en nuestra casa sin que nos demos cuenta: "Es la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco"

Fotomontaje de Laura Mezquita, investigadora, y un medidor de radón de la Universidad de Santiago de Compostela
Fotomontaje de Laura Mezquita, investigadora, y un medidor de radón de la Universidad de Santiago de Compostela. CRIS Contra el cáncer / USC
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"Laura, mi cáncer es por el radón", le dijo un día la madrileña Pilar Martín Berrocal a su oncóloga, Laura Mezquita, quien tenía 29 años, acababa de empezar a trabajar y ni siquiera sabía qué era este gas natural radioactivo. Como ella, gran parte de la sociedad no es consciente de la peligrosidad del radón.

Pilar, o Pili, como todos la llamaban, fue quien se lo descubrió tras intentar buscar la causa de su enfermedad. Era 2011 cuando a esta maestra "muy culta y gran estudiosa", como la definen sus familiares, le diagnosticaron cáncer de pulmón avanzado con 41 años, a pesar de nunca haber fumado, tener una buena alimentación, hacer ejercicio y no tener antecedentes familiares.

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"Pensábamos que se nos iba en apenas 3 semanas", recuerda Jorge Adeva, su yerno y oncólogo en el Hospital 12 de octubre. Pero no, Pili tuvo la gran suerte de tener una mutación en un gen para el que había un tratamiento capaz de controlar la enfermedad durante un tiempo.

El radón residencial: un peligro desconocido y silencioso

Una vez estable, Pili decidió investigar responder a la pregunta: ¿por qué yo? Sus indagaciones la llevaron a sospechar del radón, abundante en la zona de Torrelodones, donde vive desde hace 8 años.

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El radón (Rn-222) es un gas de origen natural que se forma por la desintegración del uranio en rocas y suelo. "Se caracteriza por ser incoloro e inodoro, es decir, no notas nada, aunque estés expuesta a niveles altos de radón en tu casa", señala Mezquita, investigadora de la Fundación CRIS contra el Cáncer.

Está presente en toda la geografía española, pero las concentraciones varían según la geología y las condiciones locales. Afecta en mayor proporción a regiones montañosas, zonas con suelos graníticos y áreas con una mayor concentración de uranio en el suelo.

En España las zonas más afectadas se encuentran en Galicia (un 70% de la superficie está afectada), Extremadura (un 47%) y Madrid (un 36%, sobre todo al norte). "Aunque también se extiende a zonas de Castilla y León, Castilla-La Mancha, pirineo de Cataluña o algunas partes de Andalucía. Es algo que nos repercute a todos", destaca Mezquita.

A través de grietas y fisuras en las paredes o de un mal aislamiento del suelo este gas puede colarse en el interior de edificaciones y llegar a acumularse en viviendas y edificios. Su inhalación continua puede causar cáncer de pulmón, siendo el segundo factor de riesgo después del tabaquismo.

Pilar Martín Berrocal, fallecida por cáncer de pulmón a los 50 años

Pili conocedora de esto y que vivían en una zona con alta concentración, decidió hacer mediciones en su casa y descubrió que la acumulación de radón (medido en bequerelios) era de 8 veces superior a la cantidad aceptable; es decir, si la tasa media es de 40 o 50 bequerelios por metro cúbico, en ciertos lugares de su casa aumentaba hasta 400.

"Hizo obras en casa y puso salidas de ventilación. Nunca sabremos si fue por eso o por la medicación, pero llegó a vivir nueve años más. Siete de ellos con buena calidad de vida", explica su yerno. Pilar finalmente falleció con 50 años.

Entre un 3 y un 14% de los casos de cáncer de pulmón a nivel mundial se asocian al radón residencial

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre un 3 y un 14% de los casos de cáncer de pulmón a nivel mundial se asocian al radón residencial. "En España se desconoce la incidencia de cuántos casos de cáncer de pulmón se deben al radón, pero sí conocemos la mortalidad gracias a estudios". Esta se sitúa en el 4% de los casos, lo que supondría unos 1.000 fallecidos en nuestro país al año por esta causa. Sin embargo, el impacto en la mortalidad es muy desigual en función de la Comunidad Autónoma de residencia.

El daño que causa este gas llevó a las autoridades en 2019 a modificar el Código Técnico de la Edificación (CTE) español, que estableció por primera vez que los edificios de nueva construcción y reformas en zonas de riesgo a exposición a radón tienen que estar protegidas contra el gas, estableciendo un límite máximo de 300 bequerelios por metro cúbico (aunque la OMS recomienda mantenerlo por debajo de 100 bequerelios por metro cúbico).

Extremadura, Galicia o la sierra de Guadarrama, las zonas de España más afectadas por el gas radón

"El radón no debería entrar dentro de las casas. El problema sobre todo se sitúa en las edificaciones anteriores a la fecha de esta modificación. Además, el riesgo suele ser mayor en casas bajas porque están más cerca del suelo, lo que se da sobre todo en casas antiguas", subraya Mezquita.

Uno de los grandes hándicaps es que es imposible detectarlo a simple vista: "No da la cara a menos que hagamos una medición en nuestra casa para saber si tenemos radón".

La huella de Pili en la investigación

Pili dejó huella en Laura Mezquita. Cuando le comentó que su cáncer seguramente se debía a la gran concentración de radón que había en su casa, no dudó en buscar en sus apuntes de la facultad. "Quería saber si en algún momento me habían mencionado al radón y, efectivamente aparecía, pero únicamente se hablaba del factor de riesgo para mineros que trabajaban con uranio, nada del radón residencial. Fue ella quien me lo descubrió".

Como dice la famosa frase de Steve Jobs "no puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia atrás", y a partir de ese momento Pili plantó una semilla en Mezquita y empezó a fijarse en dónde vivían los pacientes, el potencial de radón de esas zonas y en el perfil genético que tenían los cánceres.

Años más tarde, en 2014, cuando su directora de tesis le propuso investigar el cáncer de pulmón en no fumadores no dudó en elegir el radón. "Medía los niveles de gas en casa de pacientes con ciertos subtipos moleculares. Ese trabajo, pequeño, pero pionero, terminó siendo mi tesis doctoral en 2018. El primer nombre en los agradecimientos fue el de Pili".

Después la vida la llevó a París, donde continuó investigando el radón en el Instituto Gustave Roussy, en colaboración con instituciones como la CEA y el IRSN. Allí trabajó con el oncólogo Benjamin Besse, quien se convirtió en su mentor y con quien hoy codirige BIORADON de la EORTC, un proyecto que hoy incluye a más de 1.000 pacientes de cinco países y 36 centros europeos, y estudia cómo el radón puede influir en la genética tumoral y en la forma en que la enfermedad progresa y responde al tratamiento.

¿Qué conocemos del radón y qué falta por descubrir?

"Desde 1987 conocemos que es un carcinógeno del grupo 1, es decir, que induce cáncer en humanos y que se asocia a todos los subtipos histológicos del cáncer de pulmón que se dividen principalmente en dos grandes grupos: cáncer de pulmón de células no pequeñas, —que incluye adenocarcinoma, carcinoma escamoso y células grandes —; y el cáncer de pulmón de células pequeñas, que es más agresivo", explica.

¿Qué falta por descubrir? Los estudios actuales aún no han logrado definir un patrón para las alteraciones en el ADN causadas por la exposición al radón en pacientes con cáncer de pulmón.

Es por ello que Laura Mezquita, junto a su equipo del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) de Barcelona, analiza la huella asociada al radón de los cánceres de pulmón para poder identificar "sus vulnerabilidades y llegar al desarrollo de terapias dirigidas frente a esas zonas débiles".

El radón: el gas invisible que causa cáncer de pulmón
El radón: el gas invisible que causa cáncer de pulmón

"Ahora mismo un paciente entra en la consulta y puede haber estado expuesto a radón, pero nosotros no lo sabemos porque desconocemos qué huella deja para poder asociarlo", apunta.

Para ello, en el Hospital Clínic Barcelona están analizando el tumor de todos los pacientes "para identificar si hay concentraciones altas de radón y buscar patrones comunes". "En el laboratorio también trabajamos con muestras de ratones que han estado expuestos a radón y han desarrollado cáncer de pulmón. Igualmente, tenemos acceso a muestras de mineros que trabajaron con uranio".

¿Cuándo tenemos una mayor posibilidad de desarrollar cáncer de pulmón por radón?

Las posibilidades de desarrollar cáncer de pulmón por radón se intensifican cuando se dan también otros factores externos como el tabaco (que multiplica por 25 el riesgo), los agentes químicos o la contaminación. Además, existen factores propios del individuo, en los que se están centrando a través del Programa de Talento Clínico de CRIS Contra el Cáncer.

"Estamos estudiando la predisposición hereditaria a desarrollar cáncer de pulmón, que es un campo olvidado en la investigación debido al estigma que tiene este tipo de cáncer por estar asociado al tabaco, y qué genes de predisposición tienen nuestros pacientes. Como medimos el radón en todos ellos podemos analizar la interacción entre el factor externo y el interno. Esto también explicaría por qué dos personas que viven en el mismo hogar no desarrollan ambos la enfermedad", indica Mezquita.

A cada paciente que atienden con cáncer de pulmón en el Hospital Clínic de Barcelona le proponen participar en estudios de radón, genéticos y de exposoma (factores endógenos y exógenos). "Suelen aceptar la gran mayoría de los pacientes y con todo esto obtenemos una visión integradora gracias a las herramientas de inteligencia artificial".

Además, debido a un acuerdo con la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón (AEACAP) acuden pacientes de todos los puntos de España a participar en sus proyectos, ayudándoles a recoger información. "Hemos acabado abriendo estos estudios a otras regiones y tenemos colaboraciones con 12 comunidades autónomas. En total tenemos datos de unos 2.000 pacientes ayudando a desarrollar esta línea de investigación. En eso España va a ser puntera".

En cuanto a si hay diferencia en el pronóstico de los pacientes entre aquellos que tienen un cáncer inducido por el tabaco y aquellos que es por el radón, la experta asegura que "a día de hoy no se sabe". "Hay estudios que se están desarrollando sobre ello, pero se deben tener en cuenta otros factores que influyen en el pronóstico como el acceso a tratamientos dirigidos o el pronóstico de los no fumadores".

Y, ¿cuánto tiempo de exposición al radón puede ser peligroso para nuestra salud? Mezquita explica que el periodo de latencia entre que se está en contacto y se desarrolla "se acorta a mayor exposición". "Nuestra hipótesis es que incluso con periodos cortos de exposición como puede ser cinco años es posible que se desarrolle el cáncer, pero todavía lo estamos estudiando".

¿Las autoridades españolas están tomando las medidas suficientes para proteger a la población?

En cuanto a si las autoridades están actuando correctamente, Mezquita opina que "hemos avanzado bastante, pero queda mucho por hacer". En 2024 el Consejo de Ministros aprobó el Plan Nacional Contra el Radón tras el Real Decreto 1029/2022 contra los riesgos para la salud derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes.

Las medidas españolas se han creado tras la petición de la Directiva Europea de Protección de Radiación Ionizante de 2013. "Hasta diez años después no se ha empezado a trabajar", destaca Mezquita.

Desde mayo de 2025, todas las empresas y centros de trabajo ubicados en municipios prioritarios (Galicia, Extremadura y Comunidad de Madrid) están obligados a realizar una medición de radón durante al menos tres meses.

"En casa la única forma de saber si estamos expuestos al radón es usar detectores que tengan unos criterios mínimos de calidad, la OMS recomienda detectores pasivos por un periodo mínimo de tres meses", explica. "Si tenemos niveles altos hay que ponerse en manos de profesionales para tomar medidas y mitigar el riesgo".

"Pili no llegó a beneficiarse de los avances que inspiró, pero su legado sigue vivo. Su historia nos recuerda que detrás de cada cáncer hay una causa posible, una pregunta pendiente y, a veces, una pista que solo aparece si escuchamos", concluye Mezquita.