Beber café con cafeína y té se asocia a menor riesgo de demencia, según un estudio a gran escala: esta es la cantidad ideal
En el estudio publicado en la revista científica JAMA han participado más de 131.000 personas con un seguimiento de hasta 43 años
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Beber café con cafeína y té de forma habitual se asocia a menor riesgo de demencia y con un mejor rendimiento cognitivo en edades avanzadas, según un estudio publicado en la revista científica JAMA.
Investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham and Women’s (Boston), dirigidos por el doctor Dong D. Wang, utilizaron datos de más de 131.000 personas en Estados Unidos con un seguimiento de hasta 43 años, procedentes de dos grandes estudios de salud: uno con mujeres profesionales de la enfermería (86.606 participantes desde 1980 a 2023) y otro con hombres sanitarios (45.215 participantes desde 1986 a 2023).
Al inicio del seguimiento, ninguno de los participantes tenía demencia, párkinson ni cáncer y lo largo del estudio se registraron más de 11.000 casos de demencia, lo que ha permitido analizar con detalle la relación entre el consumo de bebidas con cafeína y la salud cerebral a largo plazo.
La alimentación, clave para restar puntos a la demencia
La enfermedad de Alzheimer, causa más común de demencia, se ha convertido en uno de los mayores retos de la salud mundial en el siglo XXI, en un contexto de envejecimiento sin precedentes. En España afectan actualmente entre 830.000 y 950.000 personas (siendo el alzhéimer responsable del 60-70 % de los casos).
Con tratamientos limitados, los factores de riesgo modificables, como la alimentación, reciben cada vez más atención. En este caso, el café contiene compuestos como la cafeína y los polifenoles que podrían proteger nuestro cerebro al reducir el estrés, la inflamación de las células cerebrales.
Además, la cafeína también se ha relacionado con mejor sensibilidad a la insulina y mejora función vascular, lo que podría ayudar a mantener el cerebro en forma.
El café con cafeína, asociado a menos casos de demencia
Ahora, estos investigadores observaron que las personas que bebían más café con cafeína tenían menos riesgo de desarrollar demencia que aquellas que apenas lo consumían. En concreto, quienes estaban en el grupo de mayor consumo presentaban alrededor de un 18 % menos de riesgo.
También mostraban menos quejas subjetivas de pérdida de memoria o concentración y, en el caso de las mujeres evaluadas con pruebas cognitivas telefónicas, un rendimiento ligeramente mejor en los test de memoria y funciones mentales.
El estudio encontró resultados similares con el consumo de té. Beber té de forma regular se asoció con menor riesgo de demencia, menos percepción de deterioro cognitivo y mejores resultados en las pruebas mentales.
El café descafeinado no protege
Uno de los datos más relevantes es que el café descafeinado no se asoció con un menor riesgo de demencia ni con una mejor función cognitiva. Esto sugiere que la cafeína desempeña un papel clave en los posibles efectos protectores observados.
"Hasta ahora la evidencia no era clara, ya que la mayoría de los estudios no diferencian entre café con cafeína y descafeinado", subrayan.
¿Cuánta cantidad es la más adecuada?
El análisis muestra que no hace falta consumir grandes cantidades. El mayor beneficio se observó con un consumo moderado: aproximadamente 2 a 3 tazas de café con cafeína o 1 a 2 tazas de té al día. El equivalente a unos 300 mg de cafeína diarios. A partir de esas cantidades, el efecto protector no aumenta de forma significativa.
"Varios estudios han analizado cómo el café y la cafeína afectan la memoria y el riesgo de demencia, pero los resultados no siempre coinciden. En algunos casos, un consumo muy alto podría aumentar el riesgo, mientras que otros estudios muestran que cantidades moderadas pueden ser protectoras. Un problema de investigaciones anteriores es que muchas solo preguntaban una vez sobre la dieta y tenían seguimiento corto, por lo que no era fácil saber cómo afectaba el café al cerebro a largo plazo. Además, pocos estudios han evaluado de manera integral los resultados cognitivos a lo largo de todo el espectro de la demencia", apuntan los autores del análisis.
Los investigadores recuerdan que se trata de un estudio observacional, por lo que no demuestra una relación causa-efecto directa. Aun así, los resultados refuerzan la idea de que el consumo moderado de café y té con cafeína puede formar parte de un estilo de vida saludable para el cerebro.