Descubren que una variante en un gen hace que algunas personas fumen hasta un 78% menos al día
Variantes en el gen CHRNB3, analizadas en tres poblaciones distintas —incluida la europea—, se asocian a fumar menos cigarrillos al día
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El tabaco es el causante de entre 50.000 y 60.000 muertes al año en España, según apuntan los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad. Además, su consumo está asociado con a la aparición de 35 enfermedades como la EPOC, el cáncer de pulmón, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes.
Desprenderse de este hábito es en muchas ocasiones muy difícil debido a la adicción que generan. Actualmente, las opciones terapéuticas para dejar de fumar son limitadas y la ciencia sigue buscando cómo allanar el camino.
Una de las vías que los investigadores están intentando descubrir es cómo es influye la genética en que nos 'enganchemos' más o no. Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature Communications arroja nuevos conocimientos.
Han identificado que las personas con variantes genéticas en el gen CHRNB3 fuman menos cantidad de cigarrillos al día. El gen CHRNB3 codifica una proteína (la subunidad β3) que se integra a un receptor cerebral al que se une la nicotina para ejercer su acción gratificante en el cerebro.
Los autores del estudio, liderados por los genetistas Veera Rajagopa y Giovanni Coppola del Regeneron Genetic Center —centro de investigación genómica de la farmacéutica Regeneron— sugieren que podrían convertirse en una futura diana terapéutica.
Descubren variantes en el gen CHRNB3 en tres poblaciones diferentes
Los científicos han encontrado variantes genéticas del gen CHRNB3 en tres poblaciones distintas (indígenas mexicanos, asiáticos orientales y europeos).
En la población mexicana los investigadores analizaron la secuenciación de los genomas de cerca de 38.000 personas fumadoras activas del Mexico City Prospective Study y encontraron una variante concreta del gen CHRNB3 (denominada p.Glu284Gly,) que se asocia a fumar menos cigarrillos al día. Esta variante es más común en personas de ascendencia indígena mexicana y muy poco frecuente en otras poblaciones.
Los resultados muestran que aquellos que tenían una copia de la variante fumaban un 21% menos de cigarrillos (aproximadamente uno menos al día) y que aquellos que tenían dos copias (supresión casi total del gen) fumaban hasta un 78% menos de cigarrillos diarios (esto ocurre en un pequeño número de personas).
El estudio también identificó otra variante del mismo gen —que aparece sobre todo en personas de origen asiático oriental— que reduce su función y que se relaciona con un menor consumo de tabaco en participantes del Japan Biobank. Al igual ocurrió al analizar datos de personas de ascendencia europea incluidas en el UK Biobank.
Los investigadores comprobaron que, en conjunto, las variantes raras del gen CHRNB3 que alteran su función también se asocian con fumar menos cigarrillos al día. De momento, los autores no saben con claridad el mecanismo que hace que ese cambio afecte al consumo de tabaco. No está claro si la nicotina resulta menos gratificante o más aversiva en estas personas.
¿Posible diana terapéutica?
Los autores plantean que bloquear la subunidad β3 (inhibir el gen CHRNB3) podría ser una posible vía futura para tratar la adicción a la nicotina, ya que podría ayudar a reducir o dejar de fumar, pero reconocen que es demasiado pronto para saber si será seguro y eficaz. Todavía se necesitan más investigaciones; muestran la importancia de hacer análisis más concretos de las variantes localizadas.
Expertos externos piden prudencia. Javier Costas, investigador líder del grupo de Genética Psiquiátrica del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), subraya en declaraciones a Science Media Center (SMC), que "se trata de un resultado prometedor", pero que "no estudian si esta misma variante podría asociarse con otros efectos negativos sobre la salud, lo que equivaldría a posibles efectos secundarios de una medicación que inactivase el gen".
"Las variantes genéticas raras es más fácil que sean específicas de poblaciones concretas, como es el caso de la variante que llevó a este descubrimiento (...) no podemos saber hasta qué punto los efectos encontrados son generalizables a otras poblaciones", apunta.
Además indica que son "precisas evidencias adicionales, especialmente teniendo en cuenta que los autores declaran la existencia de conflicto de interés, pues muchos son accionistas o empleados de una empresa farmacéutica y propietarios de una patente sobre este gen".
Miguel Barrueco Ferrero, ex jefe del servicio de Neumología del Hospital de Salamanca dice, también a SMC, que "el artículo parece muy interesante", pero que "conviene ser prudente en la interpretación de los resultados y no sembrar falsas expectativas terapéuticas, por ejemplo, sobre la viabilidad a corto plazo de una terapia para la adicción a la nicotina como la propuesta".
Explica Barrueco que otros genes implicados en la adicción no han llegado a terapias efectivas. "El espectro de los receptores y genes implicados en la adicción a la nicotina es muy amplio y complejo y en gran medida aún desconocido", concluye.