El invierno lluvioso que se ha registrado en buena parte del país ha favorecido el crecimiento de la vegetación y del polen que provoca los síntomas alérgicos
Las altas temperaturas favorecen a algunos alérgicos y perjudican a otros
Con la primavera a la vuelta de la esquina, miles de personas en toda España ya se preparan para una de las épocas más incómodas del año. Picores en la nariz, estornudos constantes, congestión, ojos llorosos o enrojecidos y sensación de cansancio forman parte del día a día de quienes sufren alergia al polen. Precisamente, este año las previsiones no son especialmente alentadoras. El invierno especialmente lluvioso que se ha registrado en buena parte del país ha favorecido el crecimiento de la vegetación. Más lluvia implica más plantas y, por tanto, una mayor producción de polen en los meses siguientes. Los expertos advierten de que esta combinación puede traducirse en niveles elevados de concentración en el ambiente durante las próximas semanas.
Como ha explicado Carmen Corazzini, según las previsiones para la próxima semana, las zonas que podrían verse más afectadas son Galicia, Asturias y puntos concretos de Navarra y Huesca. En estas áreas, la acumulación de humedad en el suelo y el posterior aumento de temperaturas crean el escenario perfecto para una intensa polinización.
Las medidas y recomendaciones para los alérgicos
Los síntomas pueden variar en intensidad, pero los más comunes son los estornudos repetidos, el picor nasal, la congestión, la conjuntivitis alérgica y, en algunos casos, la tos persistente. Para quienes también padecen asma, la presencia elevada de polen puede agravar los episodios respiratorios.
Ante este panorama, la presentadora de 'Informativos Telecinco' ha recomendado adoptar medidas preventivas tanto en el interior como en el exterior. En casa, es aconsejable mantener las ventanas cerradas durante las horas de mayor concentración de polen y usar filtros antipolen o purificadores de aire ya que pueden ayudar a reducir la presencia de partículas en el ambiente doméstico.
También se recomienda ducharse al llegar de la calle y cambiarse de ropa para eliminar restos de polen adheridos al cabello o a los tejidos. Estos pequeños gestos pueden marcar la diferencia en la intensidad de los síntomas, sobre todo en personas especialmente sensibles.
En algunos casos, el empleo de mascarillas resulta útil para disminuir la inhalación de partículas, especialmente en días de alta concentración. Además, los especialistas aconsejan evitar actividades al aire libre durante las horas centrales de mayor polinización.
Los alergólogos abogan por intentar reducir contaminantes en zonas con mucha vegetación
Por su parte, los alergólogos abogan por intentar reducir los contaminantes en zonas en las que haya mucha vegetación y estén cerca de autopistas, áreas contaminadas o industrias, porque los árboles que hay en ellas tienen capacidad de producir más alergias en la población, con pólenes más agresivos.
El efecto que tiene la contaminación en las alergias ya se ha determinado en los estudios que se han ido realizado, así como las consecuencias que está teniendo el cambio climático y el aumento de la temperatura y del CO2, que está haciendo que el aumente el número de pólenes, ha explicado a EFE el doctor Ángel Moral, jefe de la Unidad de Aeorobiología del Servicio de Alergología del Complejo Hospitalario de Toledo.
Los pólenes que se están produciendo en las zonas en las que hay más contaminación son mucho más agresivos porque tienen unas proteínas en su interior que de alguna manera son más alergénicas, ha indicado Moral, que es miembro del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergia, del que fue presidente durante ocho años.
Esta circunstancia se ha constatado en estudios como el que se hizo en Toledo, en el que se recogieron pólenes de cuprosáceas de la zona de la autovía A-42, en la que hay mucha contaminación, y del entorno del Hospital del Valle, donde es mucho menor, y se vio que su composición era completamente diferente.
Después, al hacer pruebas a los pacientes, se comprobó que eran muy positivas cuando se usaba el polen de la zona contaminada y mucho menos positivas al utilizar el recogido al lado del Hospital del Valle, como se ha demostrado también en otros estudios similares que se han hecho en otros lugares, ha señalado Moral.
