Un hombre de 62 años, la décima persona del mundo curada de VIH con células madre: "Sabemos que habrá más"

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Lo que en 2009 parecía un hito irrepetible —el de Timothy Ray Brown, conocido como el 'paciente de Berlín' y primer caso documentado de curación del VIH— ya no es una excepción.
Diez personas en el mundo han logrado eliminar el virus tras someterse a un trasplante de células madre para tratar un cáncer hematológico.
El último caso publicado, el 'paciente de Oslo', se recoge hoy en la revista Nature Microbiology. El estudio está liderado por el Hospital Universitario de Oslo y cuenta con la participación de IrsiCaixa —centro impulsado conjuntamente por la Fundación "la Caixa" y el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña— a nivel estatal.
"Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH. Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional", afirma Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en IrsiCaixa y coordinador de IciStem 2.0, el consorcio internacional dedicado al estudio de la curación del VIH mediante trasplantes de células madre y el que más casos de curación ha documentado en el mundo.
El caso de Oslo, cuatro años después
El paciente de Oslo es un hombre de 62 años con VIH a quien se le diagnosticó un cáncer del sistema inmunitario que requirió un trasplante de células madre. En estos casos, se buscan donantes con la mutación genética CCR5Δ32, que impide la entrada del virus en las células.
"Repoblar el sistema inmunitario con células que presentan esta mutación evita que el VIH infecte las nuevas células. En el caso de Oslo no encontramos un donante compatible en los registros y se optó por su hermano, que de manera inesperada era portador de la mutación. Así, este paciente se ha convertido en el primer caso de curación con un trasplante procedente de un hermano y, junto con el paciente de City of Hope (California), uno de los de más edad entre los casos descritos", explica Maria Salgado, investigadora de IrsiCaixa y del IGTP.
Dos años después del trasplante, y bajo supervisión médica, se interrumpió el tratamiento antirretroviral. Tres meses más tarde, no se detectó ADN viral intacto ni virus con capacidad de replicación. Tampoco se halló VIH en el intestino, uno de los principales reservorios. Además, la respuesta inmunitaria específica contra el virus fue disminuyendo progresivamente, lo que sugiere que el sistema inmunitario dejó de detectarlo. Cuatro años después de haber dejado la medicación, el paciente sigue sin rastro detectable del virus.

¿Qué enseñan estos 10 casos?
Hasta ahora, IciStem ha seguido a 40 personas con VIH sometidas a un trasplante de células madre, cuatro de las cuales han interrumpido el tratamiento y mantienen el virus indetectable.
"Estos cuatro casos, sumados a otros seis descritos fuera del consorcio, conforman los diez casos de remisión del VIH conocidos hasta hoy. Sabemos que habrá más, porque contamos con una cohorte amplia ya en seguimiento y con algunos casos en los que ya estamos valorando la interrupción del tratamiento para comprobar si pueden controlar el virus sin medicación. La retirada del tratamiento solo se plantea cuando los marcadores virales son extremadamente bajos y la situación clínica es estable", explica Salgado.
El análisis conjunto confirma el papel protector de la mutación CCR5Δ32: en los casos en que el donante tenía dos copias de la mutación se ha logrado la remisión del VIH. En cambio, en diversos casos con una sola copia o ninguna, el virus ha reaparecido tras retirar la medicación. Aun así, existen excepciones: los pacientes conocidos como Berlín 2 y Ginebra consiguieron la curación a pesar de que sus donantes no presentaban la doble mutación. Esto indica que, aunque la doble mutación CCR5Δ32 aumenta las probabilidades de éxito, no es el único mecanismo implicado.
"Sabemos que el trasplante por sí solo reduce de manera muy significativa el reservorio del VIH, algo que ninguna otra intervención médica ha logrado hasta ahora. Pero es un procedimiento de alto riesgo y no es aplicable a la población general con VIH, que dispone de un tratamiento antirretroviral eficaz y seguro", añade Martínez-Picado.
Más allá del trasplante
El reto ahora es trasladar lo aprendido a estrategias menos invasivas. Una de las líneas que explora el grupo GREC de IrsiCaixa es la terapia con células CAR-T, una tecnología ya consolidada en cáncer. Consiste en modificar las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y destruyan las células diana del VIH.
"La idea es eliminar las células T CD4+ infectadas por el VIH, pero también las susceptibles de ser infectadas. Todo ello, sin afectar la 'fábrica' de T CD4+: las células madre de la médula ósea, que no pueden infectarse y son las encargadas de regenerar el sistema inmunitario. Sería como 'limpiar' la circulación de células infectadas para que el organismo pueda repoblarse con células sanas", explica Salgado, responsable de un proyecto que evalúa esta estrategia.
"Estamos en una fase muy inicial y estudiamos, de momento, si es viable", matiza. Otros equipos también investigan terapias génicas para modificar el gen CCR5 e inducir la famosa mutación CCR5Δ32, bloqueando así la entrada del virus en las células, pero estos enfoques también se encuentran en etapas preliminares. Aunque el trasplante no es una solución generalizable, estos diez casos demuestran algo que hace apenas quince años parecía imposible: el VIH se puede curar.