Cada persona tóxica a nuestro lado nos hace envejecer nueve meses: más canas, manchas y arrugas

Cada persona tóxica a nuestro lado nos hace envejecer nueve meses. Telecinco
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Todos podemos tener una persona tóxica al lado. Esa que nos puede hacer la vida imposible o, al menos, nos que genera cierta ansiedad en el trabajo o en el entorno personal. La ciencia ya ha cuantificado el coste que supone tener a estas personas cerca: cada una de ella nos puede hacer envejecer nueve meses. No solo eso. También dejan huellas en nuestra piel provocando arrugas o manchas, y también en nuestro pelo, con la aparición de canas, señala Narcís Candoner, jefe de psquiatría del Hospital Sant Pau.

Porque esas sensaciones de estrés en el trabajo o en nuestra vida disparan los niveles de cortisol y también puede provocar impactos en nuestra salud mental que nos lleven a tener más depresión y estrés. El estudio revela que cerca del 30% de las personas tiene al menos una relación conflictiva en su entorno cercano, informa Sara Pérez.

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Así que, aunque pueda parecer baladí, no es malo seguir en siguiente consejo. "Cuando tengas una persona negativa, mejor dejarla para no tener arrugas", señala Consuelo Borrás, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia. Eso sí, el estudio señala que nuestras parejas nos impactan menos que el entorno familiar y laboral. Tal vez porque a estas parejas las elegimos y podemos romper con ellas con más facilidad si no nos compensan.

Son los resultados que publica la revista PNAS que señala que los vínculos sociales negativos, o "acosadores", son componentes omnipresentes que pueden acelerar nuestro envejecimiento biológico y la morbilidad en última instancia.

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Entre los hallazgos del estudio se identifican los vínculos sociales negativos como factores de estrés crónico que influyen en las trayectorias del envejecimiento y subrayan la necesidad de intervenciones que reduzcan las exposiciones sociales perjudiciales para promover un envejecimiento más saludable.

Las relaciones negativas no son raras dentro de las relaciones cercanas, señala el estudio, que certifica que casi el 30% de las personas informan tener al menos una persona tóxica en su entorno más cercano. Es importante destacar que el estudio señala que la exposición a vínculos sociales negativos sigue patrones de vulnerabilidad social y de salud, siendo más probable que las mujeres, los fumadores diarios, las personas con peor salud y aquellos con experiencias adversas en la infancia sean más acosados.

La prevalencia de acosadores varía considerablemente entre los tipos de relación. Entre las relaciones de pareja/cónyuge, aproximadamente el 8,5% de los cónyuges y el 8,7% de las parejas fueron clasificados como tóxicas. Dentro de las relaciones de parentesco, los padres (9,8%) y los hijos (9,7%) mostraron las proporciones más altas de personas acosadoras, mientras que los abuelos (5,2%) y los nietos (5,8%) tuvieron las más bajas.

Las relaciones de hermanos y otros parientes se ubicaron en el rango medio (ambos 7,5%). Los compañeros de trabajo (11,3 %) y los compañeros de piso (10,4 %) presentaron proporciones de personas problemáticas notablemente más altas en comparación con otros vínculos no familiares. Los amigos, a pesar de ser un tipo de relación común, tuvieron una proporción relativamente baja (3,5 %) de personas problemáticas, al igual que los miembros de la iglesia (3,4 %) y los proveedores de atención médica (4,1 %). Los vecinos, aunque nos pueda resultar paradójico, mostraron una proporción moderada (6,5 %).