Eutanasia

Pere Puig i Ribas quiso donar sus órganos tras recibir la eutanasia: el protocolo que se sigue en España en estos casos

Pere Puig y Ribas
Pere Puig i Ribas. Blog Pere Puig i Ribas
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Pere Puig i Ribas, vecino de Reus (Cataluña), ha fallecido este jueves a los 54 años tras recibir la eutanasia, un derecho que le fue reconocido casi dos años y medio después de iniciar el proceso —853 días en total y tres solicitudes—.

Padecía una depresión severa crónica desde hacía más de dos décadas, resistente a los tratamientos, según informa el Diari de Tarragona. Además, convivía con una ansiedad permanente. Él mismo relató que sufría ataques de pánico diarios, agorafobia que le impedía salir de casa y una intolerancia a 15 fármacos distintos.

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Cuando finalmente obtuvo la autorización de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC), tal y como explicó en su blog antes de morir tras un proceso "lleno de múltiples obstáculos administrativos y médicos", comunicó su deseo de donar sus órganos.

El pasado 14 de abril anunció también en su blog que la analítica para evaluar su idoneidad como donante había resultado apta. "Representa hacer las cosas bien, que mi muerte sirva para algo", declaró al citado medio de comunicación catalán.

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Para él, la donación es un acto de responsabilidad social en un contexto en el que, según lamentaba, Cataluña registra tasas de negativa superiores al 25%. "Es una caída irracional e ilógica. No tiene sentido en un país como el nuestro, referente en la donación de órganos", afirmó.

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La donación de sus órganos tras la eutanasia

Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, el 13% de las personas que fallecen por eutanasia en España son donantes de órganos.

Desde la entrada en vigor de la ley de eutanasia en junio de 2021, un total de 226 personas han donado sus órganos tras recibir la prestación de ayuda para morir, lo que ha permitido realizar 643 trasplantes.

Este tipo de donación se ha multiplicado por diez en apenas unos años, pasando de siete en el primer año a 72 en 2025. La mayoría de los trasplantes han sido de riñón (347), seguidos de hígado (136), pulmón (107) y corazón (32).

Protocolo de donación de órganos tras la eutanasia

La eutanasia y la donación de órganos son procesos distintos que deben mantenerse completamente separados. Por este motivo, la Organización Nacional de Trasplantes elaboró en 2022, tras la aprobación de la ley, el 'Protocolo nacional de donación de órganos tras la aplicación de la prestación de ayuda para morir'.

Este documento establece que cualquier persona que solicite la eutanasia puede ser donante en igualdad de condiciones si así lo desea. También subraya que ambas decisiones —recibir la prestación de ayuda para morir y donar órganos— deben ser independientes, libres e informadas. Es decir, la voluntad de donar no puede influir en la decisión de solicitar la eutanasia, ni al contrario.

El protocolo recoge, además, que el profesional sanitario solo podrá informar sobre la posibilidad de donar órganos una vez que el paciente haya presentado la primera solicitud de eutanasia. Asimismo, deberá explorar los motivos de esa decisión para descartar que la donación actúe como incentivo para solicitar la prestación.

En caso de que existan dudas razonables sobre la independencia de ambas decisiones, el proceso de donación puede ser suspendido, ya que los profesionales tienen la obligación de garantizar que no actúe como un factor que facilite la solicitud de la eutanasia.

Una vez confirmada la voluntad del paciente y garantizada la independencia de ambas decisiones, se realizan exploraciones complementarias, como pruebas de imagen y analíticas, para evaluar la idoneidad y la seguridad de los órganos destinados a trasplante.