La lucha de Manuela contra su adicción a las benzodiacepinas: "Soy consciente de los prejuicios, pero necesito descansar"
A Manuela le recetaron estas pastillas para tratar sus problemas de sueño y ahora trabaja para dejar de tomarlas
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España es el país del mundo en el que más se consume benzodiacepinas, fármacos utilizados para tratar la ansiedad o el insomnio. Cuatro de cada 10 han consumido ese tipo de medicamentos en los últimos cinco años. Se trata de un fármaco que se receta con demasiada frecuencia, ya que es más fácil que educar en hábitos saludables, según los expertos. Hay pocos psicólogos en la sanidad pública y hay mucha automedicación.
Desde hace seis años, Manuela va a consulta porque empezó a tener problemas de sueño. Entonces le recetaron benzodiacepinas. "Me mandaron pastillas porque es que si no no podía dormir. Me tiraba las noches en blanco", cuenta. Ahora se muestra incapaz de dejarlas. "Soy consciente de los perjuicios, lo que pasa que si no descansas y no duermes...", lamenta.
Las benzodiacepinas son medicamentos psicotrópicos para tratar la ansiedad y el insomnio, pero que al tomarlos durante más de un mes pueden crear adicción. "Son fármacos que crean una dependencia y que son difíciles de retirar", explica Álex Escosa, médico de Atención Primaria.
Un programa piloto para fomentar la desprescripción de benzodiacepinas
Le pasa a uno de cada cuatro españoles que los toman a diario. "Vienen normalmente muy angustiados. Les es difícil pensar que van a poder dormir. Sin este tratamiento", señala una farmacéutica. Ahora se ha lanzado un programa piloto con el que se pretende fomentar en tres meses la desprescripción. "Trabajar básicamente en ayudar a que los médicos y las enfermeras disminuyan su prescripción de benzodiacepinas", cuenta Manuel Armayones, doctor en Psicología y catedrático.
Para ello se ofrecen alternativas como el ejercicio y rutinas y hábitos de vida más saludables. "Implica un trabajo en las consultas del médico, de la familia y de la enfermera", añade el doctor Escosa. Lo más importante es tener voluntad y a partir de ahí, impulsar una prescripción más social.