Nueva Zelanda, cada vez más cerca del status de país ‘libre de humo’ con la ayuda del vapeo
Suecia ya se convirtió en el primer país del mundo en alcanzar niveles de tabaquismo diario inferiores al umbral internacional que define a un país como “libre de humo”
MadridNueva Zelanda se aproxima al status de país 'libre de humo', que sería reducir la prevalencia del tabaquismo diario entre su población adulta por debajo del 5%. Los datos oficiales más recientes sitúan la prevalencia de fumadores de cigarrillos tradicionales diarios en el 6,8% de la población adulta, frente a más del 16% hace poco más de una década. En paralelo, el vapeo diario alcanza ya al 11–12% de la población, superando claramente al cigarrillo.
Las propias autoridades sanitarias neozelandesas apostaron en su día por otras alternativas para plantar cara al tabaquismo y están a punto de convertir a su país en la segunda nación libre de humo gracias al vapeo, que se ha convertido en la principal vía de sustitución del cigarrillo entre fumadores adultos, especialmente en jóvenes y colectivos con mayores dificultades para abandonar el tabaco por métodos tradicionales.
Aunque las series oficiales advierten de que no prueban causalidad directa, pero la coexistencia de un fuerte aumento del vapeo con un rápido desplome del tabaquismo es inequívoca.
Suecia ya se convirtió en el primer país del mundo en alcanzar niveles de tabaquismo diario inferiores al umbral internacional que define a un país como “libre de humo”. Según datos oficiales de 2025, solo el 3,7% de la población adulta fuma a diario, mientras que el 7% fuma en total (sumando consumo diario y ocasional). Estas cifras no tienen precedentes a escala nacional en ningún otro país.
Este descenso histórico no se explica por una reducción del consumo de nicotina en la población, sino por la práctica desaparición del cigarrillo, sustituido mayoritariamente por productos de nicotina sin combustión.
Políticas de control de tabaquismo
Un reciente artículo publicado en Nature Health por Robert Beaglehole, Ruth Bonita y Tikki Pang —tres referentes históricos de la salud pública vinculados a la OMS— advierte de que las políticas actuales de control del tabaquismo no avanzan al ritmo necesario para cumplir los grandes objetivos sanitarios globales. En su análisis, los autores señalan que los enfoques vigentes difícilmente permitirán alcanzar las metas internacionales de reducción de enfermedades no transmisibles, en un contexto en el que la implementación del Convenio Marco para el Control del Tabaco (FCTC) se ha ralentizado y el impulso político ha perdido fuerza en muchas regiones.
Según este artículo, la expansión de productos regulados de nicotina sin combustión podrían acelerar de forma decisiva el fin de la epidemia de tabaquismo. Los autores defienden en este estudio que la reducción de daños debe integrarse de manera explícita en la estrategia global de control del tabaco y proponen un objetivo ambicioso pero alcanzable: reducir la prevalencia diaria del tabaquismo en adultos por debajo del 5% en 2040.
