Las vacunas que se crearon frente al hantavirus: están inactivadas, son de China y Corea del Sur y no actúan contra la cepa de Los Andes
Los expertos aclaran: no existen vacunas autorizadas frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos o América Latina
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La Sociedad Española de Inmunología (SEI) ha salido al paso de las noticias sobre una posible vacuna frente al hantavirus de la cepa de los Andes que en estos momentos mantiene en vilo -aunque los expertos insisten en que no estamos ante nada comparable con el coronavirus- a la OMS, en una búsqueda contrarreloj de posible infectados tras un brote en un crucero con 14 españoles a bordo que fondeará en Canarias para repatriar a los pasajeros.
La SEI es clara al respecto. Actualmente no existe ninguna vacuna autorizada frente al hantavirus en Europa, Estados Unidos ni América Latina. Sí existen vacunas inactivadas utilizadas desde hace años en China y Corea del Sur, dirigidas frente al virus Hantaan (HTNV) y al virus Seoul (SEOV), ambos causantes de HFRS. Es importante señalar que estas vacunas no han sido diseñadas ni evaluadas frente al virus Andes ni frente a otros hantavirus causantes de HCPS, por lo que no serían aplicables al brote actualmente bajo seguimiento internacional.
Las grandes diferencias respecto al coronavirus es que los asintomáticos no contagian, la capacidad de contagio es mucho menor y el virus sí que es conocido, no como el covid, del que se desconocía todo. También su tiempo de incubación es más largo, hasta 6 semanas, por lo que son importantes las cuarentenas. El virus sí que se transmite entre humanos y puede tener cadenas de contagios, pero suele frenar su impacto y debilitarse hasta el tercer contagio. Pòr el momento, no hay constancia de que más allá de este tercer caso siga contagiando.
Hay 200.000 infecciones anuales por hantavirus en el mundo
No solo eso. Los hantavirus son virus transmitidos principalmente por roedores, a través de la inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de animales infectados, que causan dos síndromes clínicos graves: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (HFRS), predominante en Europa y Asia, con una letalidad del 1/15 %; y el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (HCPS), descrito sobre todo en América, con una letalidad que puede alcanzar el 40%. A escala global se notifican aproximadamente 150.000 a 200.000 infecciones humanas anuales, describe la SEI.
Las dudas sobre las vacunas ante el hantavirus tienen un nombre: Ho‑Wang Lee, un virólogo coreano que vio cómo una misteriosa enfermedad surgida de las trincheras de la guerra de Corea aniquilaba a soldados sin piedad. Dedicó parte de su vida a desvelar ese enfermedad sin nombre. Y finalmente logró descubrir el hantavirus. Y más aún. Logró una vacuna contra el virus Hantaan en 1989 que si bien fue autorizada para su uso comercial en Corea del Sur desde 1990, aún no ha sido aprobada para su uso en Estados Unidos y Europa, informa The Lancet.
En cuanto a la eficacia de estas formulaciones, la entidad ha indicado que “la evidencia disponible muestra que estas vacunas inactivadas inducen respuestas inmunitarias específicas”. En este sentido, ha destacado que “una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 (Wu et al., Medicine) estima una tasa de protección global cercana al 86 por ciento y una seroconversión de IgG en torno al 97 por ciento”.
No obstante, la SEI recuerda que “no obstante, la propia literatura matiza estos datos”, ya que “la tasa de anticuerpos neutralizantes, los más relevantes desde el punto de vista de la protección funcional, se sitúa en torno al 37 por ciento, y los estudios de campo independientes realizados en Corea del Sur han observado eficacias más modestas frente a la progresión clínica de la enfermedad”, además de que “la mayor parte de la evidencia procede de estudios observacionales en China y no se dispone aún de ensayos clínicos aleatorizados de gran escala”.
La sociedad científica considera que “la situación actual es un buen ejemplo del valor estratégico de la investigación básica mantenida en el tiempo”. A su juicio, “el conocimiento acumulado durante décadas sobre inmunidad antiviral, mecanismos de respuesta inflamatoria y plataformas vacunales permite que, ante amenazas emergentes, la comunidad científica disponga ya de herramientas conceptuales y tecnológicas avanzadas sobre las que trabajar”.
Finalmente, la SEI insiste en que “la vigilancia epidemiológica, la cooperación científica internacional y el mantenimiento de líneas de investigación estables continúan siendo elementos fundamentales para mejorar la preparación frente a futuras amenazas infecciosas”.