El síndrome del ovario poliquístico cambia de nombre tras un acuerdo global: "Es un término inexacto y engañoso"

Foto de archivo de una consulta ginecológica. CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA
Compartir

Se calcula que 170 millones de mujeres en todo el mundo padecen —solo durante sus años reproductivos— el síndrome de ovario poliquístico (SOP), sin embargo, hasta un 70% de las afectadas están sin diagnosticar. ¿Por qué? Según expertos y pacientes uno de los principales motivos que hay detrás es: su nombre.

Señalan que este término es impreciso, ya que no se trata únicamente de un problema ginecológico ni exclusivamente relacionado con los ovarios. Durante años, el SOP se ha asociado sobre todo a la presencia de quistes ováricos y a alteraciones menstruales, pero la investigación ha demostrado que detrás del trastorno existe una compleja alteración endocrina y metabólica que afecta a múltiples sistemas del organismo.

PUEDE INTERESARTE

"[El nombre de síndrome de ovario poliquístico] contribuye al retraso en el diagnóstico, la fragmentación de la atención y el estigma, además de limitar la investigación y la formulación de políticas", explican los autores, expertos que llevan años luchando por un cambio de nombre, en un artículo publicado en la revista científica The Lancet.

Una enfermedad que va mucho más allá

Las nuevas evidencias apuntan a que el síndrome está relacionado con alteraciones en la insulina, los andrógenos y otras hormonas neuroendocrinas y ováricas. Por ello, los expertos consideran que la denominación tradicional resulta limitada e incluso confusa, ya que muchas pacientes no presentan ovarios poliquísticos visibles y, en cambio, sí sufren importantes manifestaciones metabólicas y hormonales. "Es un término inexacto y engañoso", subrayan.

PUEDE INTERESARTE

Los especialistas defienden que esta actualización terminológica ayudaría además a mejorar la comprensión social y médica del síndrome, favoreciendo un abordaje más integral y menos centrado únicamente en la fertilidad o en los ovarios. Según recuerdan los autores en The Lancet, el trastorno supone una creciente carga sanitaria y económica y afecta a la salud de múltiples sistemas del cuerpo.

El nuevo término, síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), busca reflejar mejor esa naturaleza multisistémica de la enfermedad. Más allá de los problemas reproductivos, el trastorno puede asociarse a obesidad, resistencia a la insulina, prediabetes o diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia, enfermedad cardiovascular, hígado graso o apnea del sueño. También puede tener impacto psicológico, con mayor riesgo de ansiedad, depresión o trastornos de la alimentación, además de síntomas dermatológicos como acné, alopecia o hirsutismo.

En este cambio de nombre han participado 56 organizaciones académicas, clínicas y de pacientes que mediante métodos como encuestas globales (con respuestas de 14.360 personas con SOP y profesionales de la salud multidisciplinarios de todas las regiones del mundo), talleres de grupo y análisis de marketing, entre otras cosas.

Finalmente la opción más respaldada fue la de crear un nuevo nombre, por encima de mantener el acrónimo SOP o un nombre genérico, ya que el nuevo "refleja la fisiopatología multisistémica de la afección". Acordaron omitir la palabra quistes e incluir la disfunción endocrina, metabólica y ovárica (votado por el 86% de las personas con SOP y el 71% de los profesionales de la salud).

Los grupos de pacientes, junto con líderes en el campo de la medicina reproductiva, como el médico Ricardo Azziz y los profesores Andrea Dunaif, Bart CJM Fauser, Robert J Norman y Helena J. Teede, han abogado persistentemente por el cambio. Ya en 2012, el Taller de Metodología Basada en la Evidencia sobre el SOP de la Oficina de Prevención de Enfermedades de los Institutos Nacionales de la Salud de EE.UU. destacó los desafíos y la inexactitud del nombre actual y recomendó un cambio para reflejar mejor la afección.

Los autores explica que están "desarrollando una estrategia de implementación global diseñada en colaboración, que incluye un período de transición, capacitación y alineación con los sistemas de salud y la clasificación de enfermedades".