El estrés provoca canas: la relación real entre emociones y envejecimiento capilar
El estrés crónico parece tener influencia en su aparición, pero la genética sigue siendo el principal factor detrás de las canas
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MadridSiempre ha formado parte del imaginario colectivo la imagen de alguien lleno de canas por culpa del estrés. Se dice de políticos tras años de mandato, de personas que atraviesan momentos complicados o incluso de quienes parecen haber envejecido de golpe después de una etapa especialmente dura. La idea está tan extendida que casi parece una verdad universal: el estrés provoca canas.
La ciencia lleva décadas intentando entender si las emociones pueden influir físicamente en el envejecimiento del cabello. Aunque durante mucho tiempo la teoría sonaba más a creencia popular que a realidad médica, investigaciones recientes han comenzado a demostrar que el estrés sí tiene una conexión mucho más profunda con las canas de lo que se creía.
¿Por qué aparecen las canas realmente?
Para entender la relación entre estrés y pelo, primero hay que entender qué son exactamente las canas. El color del pelo depende de unas células llamadas melanocitos, responsables de producir melanina, el pigmento que da color al cabello, la piel y los ojos. Estos melanocitos se regeneran gracias a unas células madre situadas en el folículo piloso. Con el paso del tiempo, esa reserva de células va a agotándose y el cabello pierde progresivamente pigmentación. Es entonces cuando aparecen las canas.
Por eso, el envejecimiento sigue siendo la causa principal del encanecimiento. Pero no es la única. La genética tiene un papel enorme, pero también influyen otros elementos como ciertas enfermedades, déficits nutricionales, tabaquismo y, efectivamente, el estrés.
El estrés no “blanquea” el pelo de golpe
Durante años, muchos expertos pensaban que la relación entre estrés y canas era más anecdótica que científica. Todo cambió en 2020. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard consiguió identificar por primera vez el mecanismo biológico mediante el cual el estrés puede acelerar la aparición de canas. El estudio, realizado inicialmente en ratones y publicado en la revista Nature, tuvo una enorme repercusión internacional.
Los científicos descubrieron que el estrés activa el sistema nervioso simpático, el responsable de la conocida respuesta de “lucha o huida”. Esa activación provoca la liberación de norepinefrina, una sustancia química que afecta directamente a las células madre encargadas de regenerar el pigmento del cabello.
El resultado fue sorprendente: las células madre se agotaban de forma acelerada y el folículo perdía la capacidad de generar nuevo pigmento. Entonces el pelo comenzaba a crecer gris o blanco.
Pero, aquí aparece uno de los matices clave. Aunque el estudio demostrara una relación biológica real, eso no significa que una discusión, un mal día o una semana complicada tengan la capacidad de llenar a nadie de canas de la noche a la mañana. La idea de que alguien pueda despertarse completamente canoso después de un susto extremo pertenece más al terreno de la leyenda que al de la medicina.
Lo que sí parece ocurrir es que el estrés intenso o mantenido puede acelerar procesos relacionados con el envejecimiento capilar que ya estaban en marcha. Es decir: personas genéticamente predispuestas podrían notar antes la aparición de canas en contextos de elevada presión emocional o agotamiento prolongado. El cabello, al final, también es un reflejo de lo que pasa en el cuerpo.
Uno de los motivos por los que este estudio tuvo tanta repercusión es que ayudó a explicar algo que mucha gente intuía desde hacía años: el estrés afecta físicamente al organismo mucho más de lo que se suele pensar. La piel, el sistema digestivo, el sueño o el cabello suelen ser algunas de las primeras zonas donde se manifiesta la sobrecarga emocional. De hecho, el estrés crónico está relacionado con la inflamación, alteraciones hormonales, problemas inmunológicos y envejecimiento acelerado en diferentes tejidos del cuerpo. El cabello no es una excepción.
Además de las canas, el estrés también se ha asociado a la caída capilar, debilitamiento del pelo y alteraciones en el ciclo de crecimiento del folículo.
De todos modos, los especialistas insisten continuamente en algo importante: el estrés influye, pero la genética manda. Hay personas que empiezan a tener canas a los veinte años sin haber vivido ninguna situación traumática o estresante. Otras llegan a edades avanzadas manteniendo gran parte de su color natural. Los genes heredados son el factor principal para determinar cuándo y cómo se encanece el pelo.
¿Las canas pueden revertirse?
Durante mucho tiempo se pensó que una vez que aparecía una cana, el proceso era irreversible. Sin embargo, algunas investigaciones recientes han abierto una pequeña puerta a la posibilidad de reversión parcial en ciertos casos. Un estudio publicado en 2021 en eLife sugirió que algunas canas relacionadas con episodios de estrés podrían recuperar pigmentación si el nivel de estrés bajaba significativamente.
Eso sí, los investigadores fueron muy prudentes. La reversión parecía limitada y dependía de múltiples factores, incluida la edad y el estado biológico del folículo. Es decir: reducir estrés puede beneficiar al cabello, pero no hay una garantía de “volver atrás” una vez que las canas se han establecido.