Estado de salud

Valentín Fuster, cardiólogo: "Hay ocho factores de riesgo que hay que vigilar para vivir más"

Valentín Fuster
Valentín Fuster, referente en prevención cardiovascular. Europa Press
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Vivir más años pero vivirlos con autonomía, energía y buen calidad de vida. Ese es el objetivo que la ciencia lleva décadas estudiando y el consenso cada vez es más claro respecto a los factores que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo o una muerte prematura. Ese riesgo depende en buena medida de hábitos y condiciones que pueden prevenirse o controlarse.

Entre los especialistas que más han contribuido a divulgar este mensaje figura Valentín Fuster, director del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III y referente internacional en prevención cardiovascular.

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El cardiólogo viene insistiendo desde hace años en que la prevención comienza mucho antes de que aparezca la enfermedad, y en la Ser ha desgranado los ocho factores de riesgo "innegociables" que hay que vigilar para llegar a los 100 años. .

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La presión arterial alta no cuidada

La hipertensión arterial suele desarrollarse sin producir síntomas. Muchas personas desconocen que la padecen hasta que aparece una complicación grave, como un infarto, un ictus o una insuficiencia renal.

La obesidad

El exceso de grasa corporal favorece la inflamación crónica del organismo y aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño y algunos tipos de cáncer.

El colesterol elevado

Un colesterol LDL alto favorece la formación de placas de ateroma en las arterias. Ese proceso puede avanzar durante años sin dar señales hasta que aparece un infarto o un accidente cerebrovascular.

La diabetes

La diabetes, especialmente cuando no está bien controlada, daña progresivamente los vasos sanguíneos y acelera la aterosclerosis. De hecho, las personas con diabetes presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar enfermedades del corazón y del cerebro.

La falta de ejercicio

La inactividad física afecta prácticamente a todos los órganos del cuerpo. Favorece el aumento de peso, empeora el control de la tensión arterial y de la glucosa, reduce la capacidad cardiorrespiratoria y acelera la pérdida de masa muscular.

El tabaquismo

No existe un nivel seguro de consumo de tabaco. Fumar daña las arterias, favorece la formación de trombos y aumenta el riesgo de infarto, ictus, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y numerosos cánceres.

Comer mal

La alimentación influye directamente sobre la presión arterial, el colesterol, el peso y el metabolismo. El consumo frecuente de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, grasas saturadas y exceso de sal favorece la aparición de varios de los factores de riesgo señalados por Fuster.

Dormir poco o intermitentemente

Durante mucho tiempo el sueño fue un aspecto infravalorado de la salud. Hoy se sabe que dormir poco o tener un sueño fragmentado aumenta el riesgo de hipertensión, obesidad, diabetes y enfermedad cardiovascular.

"Entre los 20 y los 60 años es una edad absolutamente crítica para cuidarse porque la enfermedad empieza pronto, lo que pasa es que es silenciosa", advierte Fuster. Conviene apuntar que ninguno de estos factores suele actuar de forma aislada. Con frecuencia se potencian entre sí y aumentan progresivamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, que continúan siendo la principal causa de muerte en gran parte del mundo.