Descubren una posible vía para frenar el alzhéimer en fase inicial atacando una proteína
Un ensayo internacional muestra que reducir la proteína tau podría frenar el deterioro cognitivo en las fases iniciales del alzhéimer
Un estudio clínico internacional ha demostrado que actuar sobre la proteína tau puede ayudar a ralentizar la progresión del alzhéimer en sus fases iniciales, un hallazgo que abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos capaces de modificar el curso de la enfermedad.
Los resultados han sido presentados esta semana en la Alzheimer's Association International Conference (AAIC) y cuentan con la participación del Ace Alzheimer Center Barcelona.
Una terapia experimental dirigida a la proteína tau
La investigación analiza el potencial de la terapia experimental diranersen (BIIB080), desarrollada por la biotecnológica Biogen, cuyo objetivo es reducir la producción de la proteína tau, estrechamente relacionada con el deterioro cognitivo característico del alzhéimer.
Los investigadores observaron una reducción significativa y sostenida de esta proteína en el cerebro de los pacientes tratados, además de indicios de una ralentización del deterioro cognitivo y funcional. El estudio apunta a que los beneficios fueron especialmente evidentes entre los pacientes que recibieron la dosis más baja del tratamiento, quienes mostraron señales de una evolución más lenta de la enfermedad.
Los expertos consideran que estos resultados representan un avance relevante en la búsqueda de terapias capaces de modificar la progresión del alzhéimer y no solo aliviar sus síntomas.
Un cambio de enfoque en la investigación del alzhéimer
Esta estrategia supone un cambio de paradigma respecto a los tratamientos actuales, ya que centra sus esfuerzos en combatir la acumulación de la proteína tau, en lugar de la proteína beta-amiloide, que constituye la principal diana de los medicamentos aprobados hasta la fecha.
El Ace Alzheimer Center Barcelona ha participado en el ensayo mediante el reclutamiento de ocho de los 416 pacientes incluidos en el estudio, desarrollado en 138 centros internacionales. La directora médica y cofundadora de Ace, la doctora Mercè Boada, ha calificado los resultados como una "noticia esperanzadora", aunque ha insistido en la necesidad de actuar con prudencia.
La especialista ha subrayado que será necesario esperar a los resultados de las próximas fases del desarrollo clínico para confirmar la eficacia y seguridad del tratamiento antes de su posible aprobación.