Identifican un mecanismo que podría prevenir infartos e ictus sin aumentar el riesgo de hemorragia

Un estudio identifica un mecanismo natural que podría prevenir infartos e ictus sin aumentar el riesgo de hemorragia
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Un equipo de investigadores liderado por la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf, en Alemania ha identificado un posible enfoque terapéutico que aprovecha los mecanismos naturales del organismo para prevenir la formación de coágulos sin incrementar el riesgo de hemorragia, una de las principales limitaciones de los tratamientos actuales.
Los hallazgos, publicados en la revista científica 'Science Advances', podrían contribuir en el futuro al desarrollo de nuevas terapias para reducir el riesgo de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. En la actualidad, la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares se basan principalmente en antiagregantes plaquetarios y anticoagulantes, medicamentos que dificultan la formación de coágulos, pero que también aumentan el riesgo de sufrir hemorragias potencialmente graves.
Con el objetivo de encontrar una opción más segura, los investigadores centraron su trabajo en dos sustancias que produce de forma natural el organismo: la esfingosina-1-fosfato (S1P) y la trombomodulina (TM).
La S1P activa un mecanismo natural de protección
Los experimentos realizados en modelos celulares y ratones demostraron que la S1P activa un mecanismo presente en la pared interna de los vasos sanguíneos que favorece una mayor producción de TM, una proteína que reduce la formación de coágulos.
Según los investigadores, este mecanismo permitió disminuir de forma significativa la aparición de trombosis arteriales y oclusiones vasculares en los modelos animales, sin incrementar el riesgo de hemorragia.
Asimismo, comprobaron que cuando los niveles de S1P disminuyen, también se reduce la producción de TM, aumentando el riesgo de desarrollar coágulos. Sin embargo, este efecto puede revertirse mediante la administración de S1P, que actuaría como un "interruptor" capaz de activar los mecanismos naturales de protección del organismo. Tras los ensayos en laboratorio, el equipo evaluó esta estrategia en un estudio con 74 pacientes con enfermedades cardiovasculares.
Los investigadores observaron que los pacientes con mayores niveles de S1P en sangre presentaban una menor actividad de coagulación, lo que se traduce en un menor riesgo de sufrir infartos o accidentes cerebrovasculares.
Una posible vía para desarrollar nuevos tratamientos
Los autores consideran que estos resultados podrían impulsar el desarrollo de nuevas terapias antitrombóticas dirigidas especialmente a pacientes con un elevado riesgo de hemorragia que no pueden recibir anticoagulantes convencionales.
El autor principal del estudio, Marcel Benkhoff, destacó que este enfoque permitiría proteger frente a infartos e ictus sin los efectos secundarios asociados a los tratamientos actuales.
Por su parte, el profesor Amin Polzin señaló que el potencial terapéutico de la S1P, ya observado en investigaciones previas sobre el infarto de miocardio, convierte a esta molécula en un "punto de partida interesante para el desarrollo de nuevos medicamentos específicos".
Además de la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf y el Hospital Universitario de Düsseldorf, en la investigación han participado la Universidad de Viena (Austria), la Universidad de Oldenburg (Alemania) y el Imperial College de Londres (Reino Unido).
