La 'triada de eclipses' es la secuencia excepcional de tres eclipses solares que se verán desde España entre 2026 y 2028: dos totales y uno anular.
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El eclipse solar del próximo 12 de agosto, considerado “el eclipse solar del siglo”, será visible en toda la Península Ibérica y atraerá a millones de personas a observar el fenómeno. Sin embargo, los especialistas insisten en que mirar al Sol sin la protección adecuada puede causar daños graves e irreversibles en la retina, incluso aunque en el momento no se perciba ninguna molestia.

"El daño está hecho"
Tal como advierte el doctor Carles Barnés, director de OftalDex, “no se nota. No se ve. No duele. En el momento no provoca ningún síntoma, pero el daño está hecho”. El experto recuerda que los efectos de una exposición directa al Sol durante un eclipse “no se notan, pero aparecen tras 24-48 horas si no usamos las gafas correctas”.
El daño más frecuente es la retinopatía solar, “una quemadura de la retina causada por la radiación solar”. Sus síntomas pueden incluir visión borrosa, disminución de la agudeza visual, dificultad para leer, alteración en la percepción de los colores, aparición de un escotoma y distorsión de las imágenes. Ante cualquiera de estas señales, los especialistas recomiendan acudir de inmediato al oftalmólogo.
Barnés recuerda que existen colectivos especialmente vulnerables, como niños, jóvenes y aficionados a la astronomía o la fotografía que emplean telescopios, cámaras o prismáticos sin filtros solares específicos. El riesgo aumenta porque, durante un eclipse, la disminución de luz ambiental genera una falsa sensación de seguridad. “El gran peligro es que la retina no tiene receptores del dolor. Una persona puede estar sufriendo una quemadura grave en los ojos sin notar ninguna molestia en ese mismo instante”, subraya.
La experiencia de 1999 demuestra que el peligro es real. Tras aquel eclipse, los servicios de urgencias atendieron a decenas de personas con lesiones oculares, muchas de ellas provocadas por el uso de métodos caseros como radiografías, cristales ahumados o gafas de sol superpuestas. “Las gafas de sol convencionales, por muy oscuras que sean, son completamente inútiles en un eclipse”, recuerda el especialista.

Las recomendaciones para una observación segura son claras: utilizar únicamente gafas homologadas con sello ISO 12312-2, revisar que no estén dañadas, evitar métodos improvisados y no mirar al Sol de manera continua, incluso con protección.
Las autoridades autonómicas también han difundido pautas de seguridad. Entre ellas, “no utilizar cristales ahumados, radiografías, móviles, prismáticos o cámaras sin filtro”, así como protegerse del calor, mantenerse hidratado y evitar desplazamientos innecesarios. Además, insisten en informarse solo a través de canales oficiales y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.

