Verbenas y fiestas de pueblo sin sustos: cómo prevenir golpes de calor, problemas de oído y lesiones oculares
Golpes de calor, ruido, petardos y aglomeraciones pueden convertir una noche de fiesta en un problema de salud: así podemos prevenirlos y actuar si ocurren
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Pensar en verano es pensar en calor, vacaciones, playa, escapadas y tiempo con amigos. Y, cómo no, también en volver al pueblo o convertirnos en invitados de algún amigo si no tenemos uno propio. Porque si hay algo que hace especiales a los pueblos, además de sus calles y su gente, son sus verbenas y fiestas populares. Quien haya vivido una sabe que pocas cosas hay mejores que una noche de música, baile y amigos.
Sin embargo, este tiempo de disfrute también puede acabar aguado por algún problema de salud. Un golpe de calor, daños en el oído por la exposición prolongada a música y petardos o lesiones oculares provocadas por golpes son algunos de los riesgos que pueden aparecer durante estas celebraciones.
Saber cómo prevenirlos y, sobre todo, cómo actuar si ocurren es clave para que una noche de fiesta no termine de una manera que nadie desea.
Golpe de calor: cómo reconocerlo y prevenirlo
El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal aumenta tanto que el organismo es incapaz de regularla y enfriarse por sí mismo. Es una situación que puede ser grave y requiere actuar con rapidez.
Uno de los principales síntomas es sentir la piel muy caliente, que puede estar seca, aunque en algunos casos también puede haber sudoración. A esto se pueden sumar dolor de cabeza, mareos, náuseas, confusión y desorientación. El corazón puede latir más rápido y la respiración acelerarse. En los casos más graves pueden aparecer convulsiones o pérdida de conocimiento.
Para disfrutar de las fiestas con seguridad, Myriam González, supervisora de Enfermería del SUMMA 112, recomienda a Informativos Telecinco evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas centrales del día. Llevar un sombrero o una gorra también puede ayudar, al igual que mantener una buena hidratación.
El alcohol no es un buen aliado frente al calor, ya que puede favorecer la deshidratación, uno de los factores que aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor. También conviene evitar las comidas demasiado copiosas y moderar el consumo de cafeína, que puede contribuir a la pérdida de líquidos.
Música, petardos y fuegos artificiales: cuidado con los oídos
Las verbenas también tienen otro protagonista indiscutible: la música. El problema aparece cuando el volumen es demasiado elevado y la exposición se prolonga durante horas.
Escuchar música a un volumen muy alto durante un periodo prolongado puede provocar daños en el sistema auditivo, algunos de ellos permanentes, como acúfenos, pérdida de audición o hipersensibilidad al sonido.
"Cuando la música alcanza un determinado nivel, como suele suceder en los festivales y conciertos de verano, puede generar lesiones permanentes en el sistema auditivo", explica José Luis Blanco, jefe de Audiología de Oticon, en declaraciones a Infosalus.
En las fiestas populares, además, hay que prestar especial atención a los petardos y fuegos artificiales. Desde Ototech recomiendan alejarse de las principales fuentes acústicas. Algunos petardos pueden alcanzar hasta 120 decibelios, una intensidad que puede resultar especialmente dañina para el oído.
Una medida sencilla para reducir el riesgo es mantener cierta distancia de los altavoces y de los lugares donde se lanzan petardos o fuegos artificiales. También se pueden utilizar tapones de protección auditiva.
"Utilizar unos tapones de protección sonora no impide oír o disfrutar de la música, pero la atenúa por debajo de valores peligrosos para la audición", señala Blanco, que considera que su uso debería extenderse en España en este tipo de eventos.
Si después de una noche de fiesta aparecen pitidos en los oídos, sensación de oído taponado o una disminución de la audición que persiste, conviene prestar atención y consultar con un profesional sanitario.
Golpes en los ojos y otras lesiones oculares: cuándo preocuparse
Las aglomeraciones propias de las fiestas populares también pueden aumentar el riesgo de sufrir golpes en los ojos. Un empujón, una caída o un movimiento brusco pueden terminar provocando un traumatismo ocular.
"En ambientes festivos con mucha gente y movimientos bruscos es relativamente fácil que un empujón, una caída o un golpe accidental acabe afectando la zona ocular", explica el doctor Carlos Lisa, oftalmólogo del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, a EFE Salud.
Aunque el golpe pueda parecer leve, algunas lesiones oculares internas no son visibles a simple vista y pueden requerir una valoración médica urgente.
Por eso, hay determinados síntomas que no debemos pasar por alto después de un traumatismo. “Si tras un golpe aparece dolor intenso, pérdida de visión, visión doble, destellos, un 'velo' o una deformidad evidente, conviene no esperar y acudir al especialista lo antes posible", advierte el oftalmólogo.
Ante un golpe, además, no debemos presionar ni frotar el ojo, ya que podríamos empeorar la lesión. También es recomendable consultar si las molestias no desaparecen o van a más, especialmente cuando aparecen dolor intenso, disminución de la visión, fotofobia marcada, sensación persistente de cuerpo extraño o secreción. Lo mismo ocurre cuando la molestia aparece después de un golpe o una salpicadura. "En salud ocular, minutos u horas pueden marcar la diferencia," concluye el especialista.