El uso del móvil tiene consecuencias físicas en todo el cuerpo, de desarrollar 'cuello de tortuga' a dolores: "Hay un verdadero impacto"
La doctora Mª Rosario Urbez Mir explica en la web de 'Informativos Telecinco' como están viendo "problemas de ‘edad avanzada’ en población cada vez más joven" ante el uso del móvil y las pantallas
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Pasamos lo que se siente como media vida mirando una pantalla. En concreto, las cuentas hablan de 28 años, 7 meses y 9 días, como calcula en uno de sus estudios recientes la compañía NordVPN. No es una media vida literal, pero sí un tercio de la existencia, teniendo en cuenta la esperanza de vida en España.
La conexión arranca a las 8 de la mañana y, de media, no se termina hasta las 22 horas. La vida real y la vida digital, advierte el informe, tienen cada vez fronteras más porosas. Saltamos de una pantalla a otra, algo sobre lo que ya se ha alertado que impacta en cómo procesamos la información o en nuestra salud mental. Pero ¿tiene esto costes también en nuestra salud física? ¿Estamos consiguiendo que nos duela la espalda o que nos encorvemos por dedicarle demasiado tiempo al móvil?
En las consultas ya se ha está empezando a notar los efectos de todo el tiempo que pasamos frente a las pantallas, confirma la doctora Mª Rosario Urbez Mir, miembro de la SERMEF (Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física). Urbez Mir es jefa de Sección Rehabilitación Patología Compleja. Rehabilitación en patología Maxilofacial, en el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario La Paz (Madrid).
“Empezamos a ver cada vez más la influencia de este aspecto, con repercusión negativa en la salud global de la población”, apunta al otro lado del correo electrónico para la web de 'Informativos Telecinco' y recuerda que ya no es solo el tiempo de conexión que tenemos en el trabajo sino también la hiperconectividad en nuestra vida cotidiana. “Esta exposición continuada implica una carga acumulativa solo sobre la región cervical de unas 1825 a 2555 horas anuales de estrés mecánico en flexión anterior de la columna cervical”, ejemplifica.
Los costes de la hiperconectividad en el cuerpo: del cuello a los dolores
Son muchas horas de pantallas y, sobre todo, de las posturas que adoptamos para poder verlas. “Nuestro cuerpo está diseñado para un adecuado reparto de pesos y cargas en nuestras estructuras articulares y músculo tendinosas, cuando cambiamos la postura se desencadenan fuerzas para equilibrar. El problema es si estamos en mala postura de forma mantenida”, explica. Y ahí está el problema. Nos pasamos horas “mal colocados” que tienen “repercusiones importantes para la estructura y funcionamiento de nuestro cuerpo”. Esa hora que se te escapó sin darte cuenta tirada en el sofá haciendo scroll en reels la pagará tu espalda.
El cuello es uno de los que primero paga el pato. Urbez Mir explica que la literatura científica ya ha bautizado el “síndrome del cuello de texto” o text neck en inglés. También se padece 'cuello de tortuga', porque adelantamos la cabeza.
“Esto además hace que se pierda la curva normal que tiene la columna cervical, rectificándose el cuello”, señala la experta. Por eso, no sorprende que el siguiente efecto sea que se generan deformidades en la espalda. Como mantenemos esa posición de forma intensa, arrastramos al resto de nuestro cuerpo. “El mantenimiento de esta posición del cuello hacia delante, provoca una hipercifosis torácica (curvatura exagerada hacia afuera de la parte superior de la espalda) y hombros redondeados y elevados hacia las orejas”, indica la experta. Perdemos buena postura y hacemos que la musculatura se resienta. Los músculos del cuello se debilitan y los del trapecio superior y los extensores se sobrecargan.
“El peso de la cabeza ejerce una fuerza sobre la columna cervical que aumenta de manera dramática y progresiva a medida que el cuello se inclina hacia adelante” A medida que nos inclinamos más, el peso percibido va aumentando.
¿El resultado? Te duele la espalda. La doctora habla de la aparición de un dolor generalizado, que ya presentan porcentajes importantes de personas. Hay dolor cervical, pero también de hombro o manos y muñecas. “Con el tiempo, este estrés repetitivo y prolongado puede provocar deformidades posturales, dolor crónico y una degeneración prematura de los discos intervertebrales”, indica.
Además, esta mala salud musculoesquelética tiene un efecto arrastre. Urbez Mir apunta que es habitual que aparezcan dolores de cabeza o de mandíbula o que duelan las manos. “El uso de una sola mano y el pulgar provocan sobrecarga de la articulación de la base del primer dedo, favoreciendo la tendinitis del extensor y la artrosis precoz de esa zona de la mano”, sintetiza. Pero incluso los efectos van más allá y tocan a los sistemas neurológicos. “El estrés sobre la columna puede causar hormigueo, entumecimiento y debilidad en los brazos, manos y dedos, llegando incluso a simular una radiculopatía cervical o contribuir al síndrome del túnel carpiano, aparte de la propia posición de manos al mantener el móvil”.
“El impacto que tiene esto va más allá de la zona cráneo cervical: hay un verdadero impacto sistémico de todo el cuerpo y funcional” advierte. Se puede producir una pérdida de equilibrio, porque se altera el centro de gravedad, o hasta dificultades para respirar, porque estamos comprimiendo los músculos de las costillas. Hasta se puede producir una degeneración prematura, con hernias discales o artrosis temprana. Hasta puedes llegar a ver peor. La doctora advierte de que las ramificaciones de todo esto pueden llegar a la salud visual y hasta a la mental. “Se asocia con fatiga visual, ojos secos y efectos psicológicos como irritabilidad, ansiedad y mayor estrés”, suma.
Problemas antes de tiempo
No solo duele, sino que además duele antes. ¿Llegamos a consulta a edades cada vez más tempranas? La doctora señala que sí, que la literatura científica ya ha confirmado esa tendencia. “Estamos viendo problemas de ‘edad avanzada’ en población cada vez más joven”, indica. “Estamos detectando síntomas y patologías que antes eran propios del envejecimiento en niños y adolescentes”. Por ejemplo, antes el cuello le dolía, sobre todo, a las personas adultas. Ahora ya se ve en pediatría. Y ha aumentado el dolor crónico temprano entre pacientes jóvenes o la aparición de procesos degenerativos en personas menores de 40 años, algo que antes era “poco común”.
“Hay una carga acumulativa que resulta preocupante”, advierte la experta, recordando que ya se estima que “niños y adolescentes pasan de 5 a 7 horas diarias con la cabeza inclinada sobre sus dispositivos”. “Ahora mismo, el síndrome de text neck se describe ya como una epidemia del siglo XXI que afecta el desarrollo neurológico y físico normal de los jóvenes”, explica. Y suma que no solo se trata de lo que les pasa ahora, sino que los efectos de estos malos hábitos podrían tener importantes efectos a largo plazo.
Cómo evitarlo
Aun así, todo esto se puede cambiar. Es posible mejorar la salud musculoesquelética y los efectos de las pantallas. Urbez Mir recomienda “un enfoque integral que combina la higiene postural, la gestión del tiempo de uso de dispositivos y la actividad física dirigida”. Esto es, no solo debes reducir tu tiempo de pantallas (y hacer pausas) sino también incorporar prácticas deportivas y corrección postural.