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La menopausia precoz eleva el riesgo de sufrir hipertensión arterial

Hipertensión
La menopausia da pistas sobre la salud cardiovascular. Getty Images
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La edad a la que llega la menopausia no solo marca el final de la etapa reproductiva, sino que puede ofrecer pistas sobre la salud cardiovascular futura. Así lo constata un amplio estudio publicado en la revista científica Menopause, de The Menopause Society, que concluye que las mujeres que experimentan una menopausia prematura, antes de los 40 años, presentan un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial a lo largo de su vida.

Los resultados refuerzan la idea de que la historia reproductiva debe formar parte de la valoración rutinaria del riesgo cardiovascular y apuntan a la conveniencia de iniciar un seguimiento más precoz de la presión arterial en estas mujeres.

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La investigación se basó en datos del UK Biobank, una de las mayores bases de datos biomédicas del mundo. Los investigadores analizaron la información de más de 140.000 mujeres posmenopáusicas y compararon la evolución de aquellas que habían tenido una menopausia prematura, tanto natural como quirúrgica, con la de mujeres cuya menopausia se produjo después de los 40 años.

Tras ajustar factores que también influyen sobre la salud cardiovascular, como la edad, el índice de masa corporal, el tabaquismo, la diabetes y otros antecedentes clínicos, comprobaron que la menopausia antes de los 40 años se asociaba de forma independiente con una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión arterial. Además, el estudio vuelve a confirmar que estas mujeres presentan un perfil cardiovascular global más desfavorable.

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Los autores consideran que estos datos respaldan la necesidad de identificar de manera temprana a las mujeres con menopausia prematura para intervenir antes sobre factores de riesgo modificables.

El papel protector de los estrógenos

Aunque el estudio no demuestra una relación de causa y efecto, los investigadores apuntan a una explicación biológica plausible. La pérdida precoz de estrógenos elimina antes de tiempo parte del efecto protector que estas hormonas ejercen sobre el sistema cardiovascular. Esa disminución hormonal favorece cambios en la pared de los vasos sanguíneos, la rigidez arterial y alteraciones metabólicas que pueden contribuir al aumento de la presión arterial.

La hipertensión constituye uno de los principales factores de riesgo para infarto de miocardio, ictus e insuficiencia cardiaca, por lo que detectarla y tratarla de forma precoz resulta fundamental.

Un aviso para intensificar el seguimiento

Con motivo de la publicación del estudio, la directora médica de The Menopause Society, la doctora Stephanie Faubion, subraya la importancia clínica de estos hallazgos. "Las mujeres que experimentan una menopausia prematura representan un grupo que requiere una vigilancia cardiovascular más temprana", señala, al destacar que estos resultados respaldan la necesidad de adelantar las estrategias de cribado y prevención.

Faubion recuerda además que la menopausia precoz ya se había relacionado anteriormente con otras complicaciones cardiometabólicas. En palabras de la especialista, "cuanto mejor comprendamos estos riesgos potenciales, mayor será nuestra capacidad para intervenir de forma precoz y reducirlos".

Más allá de la presión arterial

Los expertos insisten en que una menopausia prematura no significa que una mujer vaya a desarrollar necesariamente hipertensión o enfermedad cardiovascular. Sin embargo, sí constituye un marcador de riesgo que debe tenerse en cuenta junto a otros factores como el colesterol, el peso corporal, el tabaquismo, la diabetes, la actividad física o los antecedentes familiares.

Por ello, los investigadores consideran que las mujeres cuya menopausia aparece antes de los 40 años podrían beneficiarse de controles periódicos de la presión arterial, una evaluación cardiovascular individualizada y la adopción precoz de hábitos saludables, con el objetivo de reducir el riesgo de complicaciones futuras.