La vida de Juanjo después de dos años con un corazón artificial: "Llevo una vida normal, más allá de llevar las baterías"

a vida de Juanjo dio un cambio radical hace dos años y medio, cuando le implantaron una asistencia ventricular de larga duración
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La vida de Juanjo dio un cambio radical hace dos años y medio, cuando le implantaron una b en el Hospital de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), que le permitió recuperar actividades que tiempo atrás eran impensables para él.
"Llevo una vida bastante normal, más allá del hecho de llevar las baterías. Tengo que controlar la dieta, pero salgo a pasear con mi perrita, conduzco, quedo con amigos y voy a conciertos", ha explicado el paciente, de 44 años, satisfecho con esta operación, que actúa como puente a un futuro trasplante de corazón.
Forma parte del centenar de personas que desde 1992 ha recibido un corazón artificial en el Hospital de Bellvitge, cifra que representa una sexta parte de los implantados en toda España, donde el año pasado lideró la colocación de dispositivos de asistencia ventricular (DAV) izquierda, con once en total.
Así funcionan los dispositivos
Los dispositivos de asistencia ventricular izquierda de larga duración son bombas centrífugas que, implantadas en el ventrículo izquierdo, ayudan a bombear la sangre de forma continua hacia el resto del cuerpo.
El implante requiere una cirugía que deja un cable que sale por debajo de las costillas. El paciente debe llevar una mochila en la que lleva los componentes externos del DAV: la unidad de control que funciona o bien mediante energía de la red eléctrica o dos baterías que le permiten una autonomía aproximada de hasta 17 horas.
Una decisión difícil, pero que puede salvar la vida
En los últimos años, la innovación tecnológica ha logrado que estos dispositivos sean más pequeños y totalmente implantables, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes portadores.
En este sentido, los dispositivos de flujo continuo centrífugo han supuesto un "significativo paso adelante", puesto que son más fiables y presentan menos complicaciones, y se han consolidado como tránsito hacia un trasplante de corazón. Por ello, el Hospital de Bellvitge está impulsando la figura del paciente experto para explicar a otros posibles receptores cómo es la experiencia de vivir con un corazón artificial.
Uno de ellos es Ramon, de 50 años, quien hace casi dos que recibió una asistencia ventricular y asegura que, gracias a las enfermeras, dialoga junto con Juanjo con pacientes que deben decidir si seguir su mismo camino. "Después de hablar con nosotros y preguntarnos todas las dudas que tenían, se lo han acabado poniendo y hoy están muy bien y con un cambio vital positivo como el nuestro", ha celebrado el paciente.