Trasplantes

Un corazón trasplantado puede adoptar la edad biológica de la persona que lo recibe, según un nuevo estudio

Trasplante de corazón por donación. Hospital 12 de Octubre
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¿Es posible que, si se trasplanta un corazón, este ‘rejuvenezca’ para adaptarse a su nuevo cuerpo? La edad biológica de los órganos trasplantados podría romper los límites tradicionales, ya que una nueva investigación publicada en Nature sugiere que, en el caso de que se trasplante un corazón más ‘viejo’ a un cuerpo más ‘jóven’, este ‘rejuvenecería’ para adaptarse a las condiciones del nuevo entorno.

¿Significa esto que los órganos pueden revertir el paso del tiempo? De acuerdo con el coautor del estudio, Jesse Poganik, instructor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard, “el entorno sistémico más joven puede revertir ciertos aspectos de la edad biológica, pero otros pueden ser irreversibles”. No se trata de ‘quitar años’, sino de “una respuesta al entorno”, de acuerdo a la investigación.

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“Factores de rejuvenecimiento transferibles”

Además de la adaptación al medio, hay otro factor que entra en escena: que el poder de rejuvenecer se pueda pasar de un órgano a otro. “Lo que más me entusiasma es la posibilidad de que existan factores de rejuvenecimiento transferibles”, ha explicado Peter Scriven, cofundador y director de LONGEVITY, en la revista Scientific American.

Así pues, el experto apunta a la “actividad mitocondrial y otras señales antienvejecimiento” que podrían transferirse desde el cuerpo de la persona, directamente al órgano trasplantado.

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Otro de los pilares acerca de la edad es el análisis de muestras histórico, para observar la diferencia de edad entre corazones trasplantados y sus cuerpos receptores. Concretamente, se analizaron 11 muestras y lo que pudieron observar fue que la ‘edad’ de los órganos trasplantados era más cercana a la de la persona receptora, que a la de la persona donante. 

Parabiosis: cuando la sangre transmite información

Uno de los precedentes que destaca Nature es el fenómeno de la “parabiosis”: la unión de dos organismos vivos, los cuales acaban por compartir un único sistema de circulación de la sangre. 

En las pruebas previamente realizadas a los hallazgos, llevadas a cabo en ratones, se observaron varias casuísticas, de acuerdo con la revista: la sangre de los ratones jóvenes alargaba la vida de los ratones de más edad (además de mejorar memoria y aprendizaje), a la par que la sangre de los ratones de más edad “puede aumentar la edad biológica” de los miembros más jóvenes. 

Extrapolando este mismo fenómeno a los corazones humanos trasplantados que se investigaron, Poganik detalló que se encontraron con “exactamente los mismos efectos que vimos en los ratones. Los corazones trasplantados habían adoptado la edad biológica de sus nuevos anfitriones”. 

Aunque los primeros hallazgos abren la puerta a “expandir la edad de disponibilidad de los órganos”, todavía se trata de un estudio en fase preliminar, el cual está en revisión por pares. Es decir, debe pasar un control para asegurar que el descubrimiento es riguroso, verídico.

Por el momento, se puede consultar un primer borrador en la base de datos bioRxiv, la cual aglutina versiones pre-prints de nuevas investigaciones que están a punto de llegar al público.