Una estadounidense lega 140.000 euros al Hospital Clínico San Carlos para impulsar la investigación del alzhéimer

Edificio del Hospital Clínico San Carllos de Madrid
Fachada del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Europa Press
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MadridLa estadounidense Alice Ferrero Rattotti ha legado 140.000 euros a la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid para apoyar la investigación sobre el alzhéimer, la enfermedad que padeció durante la última década de su vida, según informa el diario El Mundo. La donación permitirá desarrollar un proyecto centrado en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas de inicio precoz, según explicó el neurólogo Jordi Matías-Guiu, responsable de su seguimiento en el centro madrileño.

La decisión de esta mujer enamorada de España donde decidió residir de forma continuada hasta su fallecimiento en agosto de 2025 responde a una convicción personal que mantuvo durante años. Según relata su amiga Elizabeth Baile Lewis en declaraciones al citado diario madrileño, Alice defendía la necesidad de compartir la buena fortuna y de devolver a la sociedad parte de lo recibido. Con ese propósito, destinó parte de su patrimonio a respaldar la investigación pública sobre una enfermedad que sufrió en primera persona.

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Los primeros síntomas del alzhéimer aparecieron antes de los 60 años

Alice Ferrero nació en Estados Unidos y llegó a España en 1974 para cursar estudios de letras hispánicas. Aunque regresó posteriormente a su país, donde obtuvo la licenciatura en Geología con una especialización en letras hispánicas, volvió a Madrid tras finalizar sus estudios para reunirse con su entonces pareja española. Aun después de la ruptura de esa relación, decidió permanecer en España de forma definitiva.

En Madrid desarrolló buena parte de su vida profesional. Se licenció en Derecho y ejerció como abogada durante años. Más tarde trabajó vinculada a la Universidad Carlos III. Sus amistades la describen como una persona organizada, disciplinada y comprometida con los servicios públicos de educación y sanidad.

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Entre las personas más cercanas a Ferrero destacó Elizabeth Baile Lewis, amiga durante más de cuatro décadas. Junto con Caroline Bintcliffe, fue una de las principales personas encargadas de acompañarla y cuidarla durante la progresión de la enfermedad. Elizabeth también recibió de Alice la responsabilidad formal sobre su atención futura cuando esta comenzó a ser consciente del deterioro asociado al diagnóstico.

Los primeros indicios de la enfermedad aparecieron antes de que cumpliera los 60 años. Elizabeth recuerda que detectó señales de alarma durante una caminata entre Madrid y Segovia, cuando observó cambios en la forma de andar de su amiga. Con el paso del tiempo surgieron otros síntomas, como olvidos frecuentes, dificultades de organización, despistes cotidianos y el deterioro de una escritura que hasta entonces había sido una de sus señas de identidad.

Tras recibir el diagnóstico, Alice se preparó para afrontar la evolución de la enfermedad. Según relatan sus allegadas, organizó con antelación aspectos relacionados con su cuidado y entregó documentación médica y un poder notarial para garantizar que sus decisiones fueran respetadas cuando la enfermedad avanzara.

Durante su proceso fue atendida en el Hospital Clínico San Carlos, donde siguió tratamiento y control neurológico. La evolución del alzhéimer resultó progresiva y severa, reduciendo paulatinamente su autonomía y su capacidad de relación con el entorno.