Qué es la niebla mental y cómo combatir la sensación de fatiga permanente

Qué es la niebla mental y cómo combatir la sensación de fatiga permanente
Un hombre intentando dormirse en el aeropuerto JFK de Nueva York. REUTERS/Andrew Kelly
Informativos Telecinco
  • Problemas memoria, desmotivación, fatiga y confusión son algunos de sus síntomas

  • Las principales causas son la falta de sueño, el estrés, la alimentación o el exceso de azúcar

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Es normal sentirse tan agotado después de un duro día de trabajo que uno apenas puede decidir qué cenar o qué ver por televisión. Lo que ya no es tan natural es sentirse constantemente fatigado, distraído y de mal humor. Sentir como si una nube deprimente estuviera permanentemente flotando sobre uno impidiéndole pensar con claridad es lo que se conoce como 'niebla mental'. En rigor, no es una enfermedad, sino más bien una serie de síntomas que pueden ser la base de otros trastornos importantes.

Problemas de memoria, desmotivación, falta de claridad mental, confusión, fatiga e incapacidad para concentrarse son algunos de los síntomas de la niebla mental, también conocida como 'nubosidad de la conciencia o 'disfunción cognitiva'. Esencialmente esta condición es un signo de agotamiento de energía, y cada vez está más extendida en nuestro estilo de vida occidental, industrializado y poco saludable. Cuatro son sus principales causas: la falta de sueño, el estrés, la alimentación baja en nutrientes y el exceso de azúcar.

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  • Falta de sueño

Los médicos recomiendan para los adultos al menos siete horas de sueño por la noche, aunque lo ideal serían ocho o nueve. Sin embargo, un 35% de los ciudadanos estadounidenses aseguran dormir menos de esas siete horas, según un estudio. La falta de sueño aumenta el riesgo de desarrollar obesidad, diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardíaca, derrames cerebrales y angustia mental.

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  • El estrés

Se sabe que la tensión física o emocional aumenta la presión arterial, debilita el sistema inmunitario y desencadena la presión sanguínea. El estrés puede conducir al agotamiento, y éste puede ser mentalmente inhibidor.

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  • Una dieta inadecuada

La dieta puede desempeñar un papel importante en la generación de la niebla mental, especialmente si hay un déficit de vitaminas. Para la salud cerebral es muy importante la vitamina B-12, pero aún más decisiva puede ser la vitamina D, que promueve la salud ósea y regula los niveles vitales del calcio. Según un informe de 2009, cuanto más bajos son los niveles de vitamina D, peor es su rendimiento en las pruebas mentales.

  • El exceso de azúcar

Cuando ingerimos azúcares simples, los niveles de glucosa en la sangre se disparan, pero cuando desaparece de nuestro organismo, nuestra capacidad de tomar decisiones sencilla se desploma e incluso podemos sentirnos mareados. Además, las fluctuaciones de azúcar en el torrente sanguíneo afectan a varios neurotransmisores y pueden causar somnolencia.

  • Reacciones alérgicas

Las reacciones alérgicas a ciertos alimentos o medicamentos también tienen su cuota de responsabilidad en la niebla cerebral. Las dietas modernas se basan principalmente en trigo, maíz, lácteos, mariscos y nueces, todo lo cual puede causar una inflamación excesiva en el cuerpo. En cuanto a los medicamentos, conviene estudiar los efectos secundarios que se describen en el prospecto y consultar con el médico si esas sustancias pueden causar niebla cerebral, de modo que, si es necesario, se reduzca la dosis o se cambie la medicación.

Cómo dispersar la niebla mental

Los síntomas de niebla cerebral son fácilmente tratables, siempre que no estén causados por una enfermedad crónica subyacente.

Lo primero a tener en cuenta es cuidar las horas de sueño. Recuerde dormir al menos siete horas cada noche. Algunos pautas para dormir mejor son acostarse y levantarse a la misma hora todos los días; quitar los dispositivos electrónicos (televisores, ordenador o móvil) de la habitación de modo que el entorno sea tranquilo y confortable; y evitar las comidas abundantes, la cafeína y el alcohol antes de acostarse.

Con respecto a la dieta, hay que controlar la ingesta de azúcar. Es preferible consumir pequeñas cantidades a menudo que mucho azúcar de una sola vez. Además, es recomendable comer alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, al menos dos o tres veces por semana. Las verduras, por su contenido en antioxidantes, magnesio y vitaminas B, son importantes para la salud cerebral. No olvidar tampoco hidratarse tomando al menos dos litros de agua al día.

Por último, es necesario no dejar que el estrés nos consuma. Es preferible tomarse unos días libres y concentrarse en uno mismo. Tener un hobby o un pasatiempo regular, on incluso probar la meditación, y no tomarse todo tan serio.