Ni pulseras, ni ultrasonidos, ni citronela: el repelente más eficaz contra los mosquitos se creó hace 77 años

  • El más ampliamente usado y que cuenta con mayor evidencia científica es el DEET, creado en 1946 por el ejército americano

  • Provoca que las neuronas sensoriales olfativas que tienen los mosquitos en sus antenas rechacen acercarse al individuo

  • Las personas atractivas para los mosquitos emiten ácidos carboxílicos, producidos por microbios de la piel, según un estudio

Quien más o quien menos ha comprado alguna vez un repelente de mosquitos. Productos que prometen alejarlos evitando su molesta picadura. Según un estudio de la OCU, el 78% de españoles emplea algún remedio para su domicilio.

Quizá por eso el mercado está lleno de insecticidas, sustancias que aseguran evitar las picaduras, pero a la hora de comprarlos surge la duda: ¿cuál es más eficaz? La respuesta la tiene la ciencia.

Hay numerosos artículos de investigación sobre este tema y casi todos coinciden en que de los repelentes sintéticos que actualmente se comercializan, el más ampliamente usado y que cuenta con mayor evidencia científica acerca de su eficacia y toxicidad es el DEET (N,N-dietil-m-toluamida o N,N-dietil-3-metil-benzamida). 

Fue desarrollado por el Ejército de los Estados Unidos en 1946 para defender a sus soldados de los problemas en la jungla y que no actúa matando al mosquito, lo que hace es disuadir de que se acerque. El DEET provoca que las neuronas sensoriales olfativas en sus antenas rechacen acercarse al individuo.

En el mercado son muchos los productos que tienen este repelente en su formula, como recoge la Agencia Española del Medicamento. Y en principio, el único inconveniente que se le ha encontrado, es que si se pone mucho puede causar irritación en la piel, que reduce el factor de protección solar y que no se recomienda aplicar en niños menores de 2 años.

Otros antimosquitos eficaces

Si por lo que sea, no se quiere recurrir a insecticidas con DEET, existe otros probados con evidencias, como la Icaridina, también conocida como picaridinaKBR 3023. Un compuesto desarrollado por la química Bayer que repele y disuade a los insectos con efecto similar al del DEET al 35%.

Lo que hace es  "formar una barrera de vapor en la superficie de la piel que disuade a los mosquitos de posarse sobre ella", explican desde el prospecto de Autan, uno de los productos que la lleva en su composición, donde se recuerda que "la efectividad a la hora de repeler mosquitos depende de la concentración que se emplee".

El siguiente antimosquito eficaz, según los estudios, es el Citriodiol o el PMD, que se obtiene por síntesis química, aunque también puede ser aislado del Eucalyptus citriodora (Lemon Eucalyptus). Se puede aplicar sobre la piel o la ropa como repelentes de diferentes insectos, incluido los mosquitos. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC), el PMD provee una protección similar a los productos con bajas concentraciones de DEET. 

Productos no químicos

A la hora de evitar picaduras de insectos hay quien prefiere evitar la química y recurrir a productos naturales. Plantas o aceites que hayan demostrado su eficacia. Y para saber cuales son mejores de nuevo la ciencia sale al rescate.

Varios estudios han analizado los más efectivos llegando a la conclusión de que:

  • Aceite esencial de Eucalyptus citriodora (Lemon Eucalyptus). Se encuentra naturalmente en las hojas y ramas de eucaliptos. Se ha demostrado que es eficaz con un 30%-40% de ingrediente activo, pero los niños menores de 3 años, las mujeres embarazadas o en lactancia, o las personas con enfermedad hepática o renal severa, no deberían usar aceite de eucalipto.
  • El Aceite de Citronela es obtenido por destilación de las plantas recién cortadas o parcialmente secas de Cymbopogon nardus y Cymbopogon winterianus. Es un aceite esencial compuesto por más de 80 sustancias, como hidrocarburos terpénicos, alcoholes y aldehídos. Ha sido usado por más de 50 años como repelente de insectos. "Los estudios demuestran puede ser efectivo como repelente, pero provee un corto período de protección comparado con productos en base a DEET".

Además de citronela, existen otras sustancias derivadas de plantas que proporcionan alguna repelencia contra los mosquitos. Plantas como el cedro, verbena, poleo, geranio, lavanda, pino, cajeput (Melaleuca leucadendron), canela, romero, albahaca, tomillo, pimienta, ajo y menta.

Ni las pulseras, ni los ultrasonidos, ni los rayos ultravioleta funcionan

Además de los sprays el mercado está lleno de otras soluciones milagrosas contra las picaduras, pero no suelen funcionar igual que los repelentes con DEET.

Un estudio publicado en el New England Journal of Medicine por Fradin y Day, midió el tiempo durante el cual fue efectivo el repelente en pulseras impregnadas y se comprobó que no producían efecto alguno de repelencia, y que a los mosquitos les daba tiempo a picar antes de notar el repelente. Además tienen el inconveniente de que sólo podrían actuar en la escasa superficie donde se encuentran.

Tampoco funcionan los aparatos de ultrasonidos o las lámparas ultravioletas según la OCU. porque "los  mosquitos no se sienten atraídos por la luz, sino por el CO2 de la respiración" y las sustancias liberadas por la piel. Del mismo modo, en la OCU consideran ineficaces los aparatos de ultrasonidos: "Se supone que imitan el batir de las alas del mosquito macho, lo que ahuyentarían a las hembras ya inseminadas, que son las que pican. Pero hace ya algunos años un equipo de Cochrane, tras revisar 10 estudios de campo sobre estos dispositivos, concluyó que no valían para nada. Desde entonces no ha surgido ninguna evidencia a favor de estos dispositivos" aclaran.

¿Por qué pican los mosquitos a unas personas y no a otras?

Nuestro olor corporal está compuesto por más de 400 compuestos químicos, saber cuál de ellos o qué combinación de ellos resulta atractiva a un mosquito no es tarea fácil. Pero un estudio defiende que las personas más atractivas para los mosquitos emiten sistemáticamente más ácidos carboxílicos, probablemente producidos por microbios de la piel.

En el artículo publicado en la revista Current Biology los investigadores han identificado componentes del olor corporal en el aire que podrían explicar qué atrae a los mosquitos desde largas distancias.

Para comprobarlo se alejaron de laboratorio y realizaron sus análisis en un campo de pruebas al aire libre. Cada noche, los investigadores soltaban 200 mosquitos hambrientos en la zona de pruebas y vigilaban su actividad con cámaras de movimiento infrarrojas. A continuación, el equipo probó la capacidad de elección de los mosquitos. Para ello, hicieron dormir a seis personas en tiendas individuales alrededor de la arena durante seis noches consecutivas.

Así descubrieron que, noche tras noche, algunas personas resultaban más atractivas para los mosquitos que otras, y uno de los voluntarios, que tenía una composición olfativa sorprendentemente distinta a la de los demás, atraía sistemáticamente a muy pocos mosquitos.

Aunque el perfil de olor de cada persona variaba de una noche a otra, los investigadores hallaron algunos patrones estables. Las persona menos atractiva para los mosquitos emitía menos ácidos carboxílicos, al contrario los que más emitían estos ácidos recibían más picaduras.

Además se comprobó que los menos atacados por los mosquitos tenían aproximadamente el triple de eucaliptol, un compuesto presente en muchas plantas. Los investigadores plantean la hipótesis de que los niveles elevados de eucaliptol pueden estar relacionados con la dieta de la persona.

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