Un hombre de 47 años está siendo juzgado por la presunta violación a una mujer de 87 años, a la que habría asaltado en su propio domicilio. La mujer, que según su hija nunca volvió a ser la de antes, falleció a los 94 años sin que su agresor fuera condenado. Los hechos sucedieron el 6 de septiembre del año 2017 en Valencia. La mujer estaba sola en su casa, llamaron a la puerta, abrió y el hombre se habría abalanzado sobre ella para después golpearla y agredirla sexualmente. Escapó, pero se dejó una mochila que fue clave para su detención posterior. Le arrestaron seis años después en Francia y ahora le piden una pena de 8 años y 11 meses de cárcel, la misma a la que ya fue condenado en el año 2009. Sin embargo, la víctima falleció seis meses antes y la vista se ha podido celebrar gracias al testimonio de su hija, la primera persona a la que la mujer llamó tras ser agredida y que ha tenido que revivir su horror en primera persona. Pero ¿Cómo se le ha encontrado tanto tiempo después? Manuel Marlasca nos daba los detalles en ‘El programa de Ana Rosa’ y es que en la mochila que se dejó el presunto agresor había un llavero con unas llaves, tabaco de liar y un cortaúñas. Este fue el “punto de partida” de la investigación y que llevó a la policía hasta un local lejos de Valencia: “Dan con un sacerdote que acogía a personas africanas en el lugar que regentaba y recuerda al individuo, que fumaba el mismo tabaco de liar. Además, en sus redes sociales, el detenido aparecería en una fotografía con el mismo llavero encontrado en la casa. “Para cerrar el círculo, el ADN correspondía a este sospechoso que había huido a Francia”, añadía Marlasca, que apuntaba que se defendió alegando que estaba en Francia en el momento de los hechos. María ha tenido que vivir siete años para que llegue este juicio. Ha intentado olvidarlo como hizo su madre, pero el 19 de febrero recibió una notificación para que se personara: “Revivir esto ha sido terrorífico porque aquel día fue nefasto para nuestra familia”. En directo en ‘El programa de Ana Rosa’, nos contaba que su madre la llamó tras ser agredida y que cuando llegó ya estaba siendo atendida por los médicos: “Me lo contó y me dijo: ‘de esto nunca más hablaremos”. “Le dejó muy marcada, era una persona fuerte pero la dejo marcada, fue una cosa muy complicada”, añadía.