Juicio por el caso ataúdes: el llanto de una mujer al recordar a su marido "tirado" después de que le sacaran de su féretro

Juicio por el caso ataúdes: el llanto de una mujer al recordar a su marido "tirado" después de que le sacaran de su féretro
La Audiencia de Valladolid durante una sesión del juicio por el 'caso ataúdes'. ep
  • Los implicados están acusados de retirar féretros a los difuntos justo antes de su cremación para ponerlos otra vez a la venta

  • La vista se desarrolla contra 23 personas acusadas de diferentes delitos como contra el respeto a los difuntos

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Una mujer que ha declarado como testigo en el juicio del conocido como caso ataúdes ha asegurado que la Policía le mostró unas fotografías en las que reconoció a su esposo muerto tirado en un terrazo negro y blanco.

La testigo, cuyo marido murió el 11 de octubre de 2013, ha comparecido en la vista que se desarrolla contra veintitrés personas acusadas de retirar féretros a los difuntos justo antes de su cremación, para llevarlos de nuevo al tanatorio y ponerlos otra vez a la venta en el grupo funerario El Salvador de Valladolid.

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Los testimonios de los testigos: "Es indescriptible, no existe palabra adecuada para definir esta barbaridad"

"Es muy difícil de digerir", ha expresado la mujer entre sollozos al recordar cómo la Policía le exhibió esas imágenes de su esposo fallecido "tirado" con un cartón en el que ponía su nombre y la fecha del deceso.

Lo del féretro es secundario, "lo importante es el manejo de los difuntos y tratar a los muertos como sacos de patatas", ha lamentado otro testigo, cuyo padre pereció el 31 de enero de 2006.

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Otra persona perjudicada, quien perdió a su progenitor en abril de 2009, ha narrado que, cuando fueron a contratar los servicios de la funeraria, todo el afán del empleado que les atendió fue que se decidieran por la incineración, que era mucho mejor opción que el enterramiento.

Sintió "un dolor tremendo, rabia, impotencia e indignación" al entrarse por la prensa de que la funeraria podía haber cambiado el ataúd para revenderlo, ha expuesto en su declaración, en la que se ha quejado de que el trabajador de la funeraria se empeñara en decir a su madre de que era mejor la cremación cuando ella tenía dudas.

Una opinión compartida por otra testigo, quien perdió a un familiar el 23 de junio de 2014 y que ha relatado cómo, cuando iba a llevarse a cabo la incineración, pusieron el féretro en una cinta transportadora que comenzó a moverse, se paró, el ataúd volvió hacia atrás, cerraron unas cortinas y ya no pudieron ver más.

El sentimiento "es indescriptible, no existe palabra adecuada para definir esta barbaridad; demuestra que la muerte es un negocio", ha considerado otra persona, cuya madre falleció en julio de 2014 y que se ha referido a la conciencia que puede tener alguien que actúa de esa manera con los difuntos.

Las acusaciones contra los procesados se centran en los delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.