Cómo diferenciar un trastorno mental de una presencia demoniaca según los exorcistas: "Tú ves imágenes que solo tú las ves"

Así diferencian los exorcistas una enfermedad mental de una presencia demoniaca. Informativos Telecinco
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El exorcismo era un acto religioso muy practicado hace muchos años, se pensaba que el diablo era capaz de introducirse en el cuerpo de las personas y poseerles para provocar muchos daños. Pero es una práctica que a día de hoy sigue existiendo y que requiere la formación de sacerdotes, religiosos y monjas.

En Roa ofrecen ese tipo de enseñanza para poder combatir al diablo a través de un curso en el que enseñan unos conocimientos con perspectiva académica de los efectos que puede tener los exorcismos y cómo responder ante una posesión demoniaca.

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Lejos de que falte la demanda, "hay un aumento de la petición de exorcistas" tal y como confirma el padre Antonio Mattatelli, exorcista italiano, al equipo de Informativos Telecinco. Aunque la práctica de combatir al demonio sea considerada como una puerta de acceso al espiritismo, las sectas o el ocultismo, también se ha adaptado a las nuevas tecnologías.

La diferencia con trastornos mentales

"El diablo con su afán por encarnarse, por tener un cuerpo, podría aprovechar, por ejemplo, la robótica para tener una especie de cuerpo artificial". Sin embargo, una de las mayores dificultades para los expertos es averiguar si la persona a la que trata sufre un trastorno psiquiátrico o su problema tiene lo que ellos consideran una causa demoníaca.

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"Si tienes problemas de carácter mental, ahí son más complicadas. Por ejemplo, una obsesión, tú ves imágenes que solo tú las ves, es muy difícil de distinguir de una esquizofrenia", afirma Monseñor Rubens Miraglia Zani. Es decir, la diferencia es que más personas puedan presenciar esas señales que nos indicarían que se trata de una actividad paranormal y serían ellos los que confirmen que es una presencia demoniaca.

Los exorcistas han solicitado a la Iglesia Católica más formación y conciencia en esta disciplina, también en el ámbito psicológico, para poder responder mejor a las necesidades de los fieles.