Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingenieria Forestal: "Las ciudades no están preparadas para un megaincendio urbano"

Víctor Resco de Dios, catedrático Ingenieria Forestal: "Las ciudades no están preparadas para un megaincendio urbano"
Víctor Resco de Dios, catedrático Ingenieria Forestal alerta de la amenaza de incendios urbanos. Telecinco
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Los megaincendios no solo afectan al medio rural. Se ha comprobado en Burdeos y también se vio el pasado año en Los Ángeles en EEUU. Allí los incendios alcanzaron zonas totalmente urbanas destruyendo miles de edificaciones con fuegos impulsados por vientos secos y huracanados. Las construcciones, hechas allí, con madera fueron pasto del fuego. Las construcciones españolas con hormigón y ladrillo ofrecen más garantias, pero cada vez es más probable que un megaincendio afecte a una gran ciudad.

Informativos Telecinco habla con Víctor Resco, catedrático de Ingenieria Forestal en la universidad de Lleida:

¿Estamos preparados para un escenario así como el que vimos en Los Ángeles?

Bueno, evidentemente aquí las condiciones no son tan malas como en Los Ángeles, pero no estamos preparados para sufrir un incendio urbano. Creo que ni tan siquiera somos conscientes de que aquí podemos experimentar incendios que vayan a afectar a nuestras grandes urbes como Madrid, Barcelona, Valencia...En fin, el riesgo de incendios cada vez es mayor porque las zonas en la periferia de nuestras ciudades están cada vez más habitadas por biomasa, por vegetación, por ese combustible que va a arder en los incendios. Creo que ni tan siquiera somos conscientes de que el riesgo de sufrir una desgracia de gran calibre es una posibilidad muy real.

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¿Hay medidas ya en marcha para proteger a las grandes urbes españoles frente a un megaincendio?

Todavía son demasiado tímidas. Es cierto que la legislación pues promueve que hagan unas franjas perimetrales, que pueden ser de 25, 50 o 75 metros, pero eso a todas luces es insuficiente porque muchas veces las casas se incendian por el transporte de pavesas, estaas partículas incandescentes, que pueden viajar 200, 300 o 400 metros. Con lo cual estos requisitos que marca la ley realmente deben entenderse como un mínimo que no todos los pueblos los tienen y aun aquellos que los tienen resultan insuficientes. Necesitamos tener unos planes de prevención local que sean verdaderamente ambiciosos, que vayan acompañados de unos mapas de las zonas más peligrosas, que la ciudadanía sea consciente del riesgo y de qué es lo que tiene que hacer, cómo autoprotegerse, también hay un elemento de responsabilidad individual. En fin, estamos hablando de una colaboración tanto de los ciudadanos como de las administraciones para minimizar las probabilidades de que esto ocurra.

Desde el punto de vista de las ciudades, uno puede pensar que los grandes incendios castigan fundamentalmente el mundo rural y estamos viendo que esto no es necesariamente así. ¿Cree que eso puede llevar a un cambio de mentalidad cuando las ciudades se ven realmente amenazadas?

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Bueno, las ciudades ya están realmente amenazadas. En caso de un gran incendio, de un megaincendio, de un incendio de sexta generación, veríamos cómo la respuesta de los bomberos sería muy limitada. Tendrían que hacer frente a muchos incendios a la vez y su respuesta sería limitada. El tráfico que se generaría quedaría colapsado. Hablaríamos de cientos de miles de personas en la periferia no podrían escapar, los confinamientos a ver cómo saldrían. Estamos hablando de una situación que esperemos que no se produzca, pero que pondría en riesgo a cientos de miles de personas.