La pequeña Victoria Esperanza recae en su leucemia y sus padres no se rinden: "Mientras haya un tratamiento, hay esperanza"

Victoria Esperanza junto a su madre, María del Mar Fernández, en una imagen de archivo. Informativos Telecinco
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La familia de Victoria Esperanza no tira la toalla a pesar de que la pequeña malagueña de siete años tiene que ser sometida a una nueva terapia para tratar una leucemia que se resiste. Los últimos análisis de sangre realizados en el hospital sevillano Virgen del Rocío no han salido bien y los facultativos que la están tratado le han propuesto abordar su enfermedad con un innovador procedimiento conocido como CAR-T.

El diario SUR recuerda que la menor había superado la enfermedad en dos ocasiones. La primera vez con con quimioterapia, cuando tenía apenas tres años y medio, y después en diciembre de 2025 gracias a un trasplante de médula ósea. Ahora, los médicos han confirmado que la patología ha regresado, un golpe que la familia afronta con la misma determinación que en las etapas anteriores. “Mientras haya un tratamiento que pueda funcionar, hay esperanza y va a funcionar. Nos ha tocado otra vez, pues para adelante, no queda otra”, afirma su madre, María del Mar Fernández.

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El tratamiento CAR‑T: una opción de vanguardia

La alarma saltó el miércoles de la semana pasada, cuando a la pequeña comenzaron a aparecerle “muchos puntitos rojos” en piernas, barriga y espalda. Siguiendo las indicaciones habituales tras el trasplante, Fernández decidió llevarla al hospital al día siguiente. En urgencias, una analítica reveló plaquetas bajas y linfocitos altos, un signo claro de que algo no iba bien. Aunque el equipo médico había previsto una punción de médula para el viernes, un frotis realizado el mismo jueves confirmó la recaída. Desde ese momento, los especialistas activaron un nuevo plan terapéutico.

La propuesta médica es someter a Victoria a una terapia CAR‑T, uno de los tratamientos más avanzados en oncología pediátrica. La propia María del Mar cuenta en qué consiste esta terapia de aféresis, donde "le sacan sus linfocitos y los preparan para que ellos mismos luchen contra la leucemia”. El proceso requiere aproximadamente un mes, tiempo durante el cual la niña recibirá sesiones de quimioterapia para reducir la carga tumoral y facilitar la eficacia de la infusión.

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La madre de Victoria Esperanza asegura que otras familias ya le han trasladado buenos resultados: “Me han escrito ya madres que llevan a lo mejor un año o dos con este tratamiento y dicen que los niños están curados y bien, así que tenemos todas las esperanzas puestas en él y en que sea el definitivo”.

La fuerza de Victoria Esperanza no es algo nuevo en esta familia malagueña obligada por las circunstancias a vivir casi permanentemente en el Virgen del Rocío de Sevilla. María del Mar atraviesa además su propio proceso oncológico consistente en un cáncer de colon diagnosticado en junio y tratado con quimioterapia desde agosto.

Aun así, sostiene que ambas afrontan esta etapa con “fuerza” y “esperanza”. La pequeña, que quiere ser médica e investigadora, ha recibido la noticia con más serenidad que en su recaída anterior. Entonces, llevaba trece meses de vida normal, con el pelo largo y vuelta al colegio, lo que hizo el golpe más duro. Ahora, sin haber retomado las clases y con el cabello aún corto, el impacto emocional ha sido menor.