El accidente ferroviario de Urda cuestiona la seguridad de la alta velocidad: "El sistema ha perdido resiliencia"
Los expertos advierten de que las caídas del LZB pueden aumentar los errores humanos y reclaman mejorar la seguridad ferroviaria
Última hora del accidente de tren en Urda, Toledo |
El accidente ferroviario de Urda, en Toledo, es el segundo accidente en la alta velocidad en menos de un año, tras el de Adamuz, en Córdoba. Esto plantea muchas preguntas sobre los sistemas de seguridad. ¿Se caen con frecuencia? Y, si es así, ¿por qué ocurre y por qué no se busca una solución definitiva?
El sistema de control y seguridad de la vía de alta velocidad que va a Andalucía se cae frecuentemente. El propio Gobierno ha reconocido que sí. "Puede suceder, no es que suceda todos los días, pero sucede", indicó el ministro Óscar Puente.
¿Y es esto normal que se caiga? "No debe ser normal, de hecho, debe ser extraordinario", señala Salvador García-Ayllón, profesor de Infraestructuras de los Transportes en la UPCT. ¿Y qué riesgos se corren entonces? "Provoca que se puedan cometer más errores humanos", precisa Joan Carles Salmeron, director de Terminus, Centro de Estudios del Transporte.
Los expertos miran hacia la inversión
La Comisión de Accidentes Ferroviarios recomendó en 2024 adoptar medidas técnicas precisamente porque la verificación humana es susceptible de fallar. Al caer el LZB se activa el sistema Aspa, que permite un frenado automático, pero la reanudación de la marcha sólo la puede supervisar el centro de control. Entonces ¿se ha estado normalizando la participación del factor humano?
"El hacer recaer la seguridad del sistema en el centro de control es una equivocación, y el dar a entender que se está haciendo eso y que eso tiene una cierta normalidad es una irresponsabilidad", comenta García-Ayllón.
Los expertos miran hacia la inversión. Según datos de la Comisión Europea, hasta 2022, España ha dedicado un 16% del total del gasto ferroviario en mantenimiento, solo la mitad de lo que dedican Alemania o Francia. "El sistema ha perdido resiliencia en su conjunto", sentencia García-Ayllón. Los datos de inversión se contraponen con la entrada en las vías de los operadores privados y el incremento de los viajeros en un 50%.