PAC, los calzoncillos con bolsillos creados por dos jóvenes de A Coruña y Cádiz

Los calzoncillos con bolsillos de PAC.
Ana Solís
  • Hermes Rego y Javier Villanueva, dos jóvenes españoles, lanzan PAC, calzoncillos con bolsillos

  • Con este innovador modelo logran alcanzar la combinación perfecta entre la comodidad de un calzoncillo y la utilidad de un pantalón

  • La prenda perfecta para que quienes lo lleven se sientan tranquilos, sin llamar la atención y sin sentir que van casi desnudos

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En tiempos de pandemia se agudizan las ideas. Lo que comenzó como una necesidad personal, se ha convertido en todo un negocio, con cada vez más clientes satisfechos… y cómodos, sobre todo, cómodos. “Vivíamos solos, estábamos todo el día en casa y estábamos cansados de llevar todo en la mano, el móvil, un vaso de agua, el mando de la tele…”. Y del hartazgo de la propia experiencia a la productividad. Hermes Rego y Javier Villanueva, dos jóvenes de 27 años, de A Coruña y Cádiz y estudiantes de publicidad y marketing, decidieron emprender y crear su propio negocio: vender calzoncillos con bolsillos.

"Calzoncillos con bolsillos. Es el futuro"

Lo tuvieron claro: “Calzoncillos con bolsillos. Es el futuro”, afirma entre risas Hermes. “Estaba en casa e iba con una bandeja llena de comida y con el móvil en la mano. Se me cayó el móvil y se me partió la pantalla. Había que hacer algo con bolsillo”, cuenta. Se confirma una vez más la teoría de que las mejores cosas pasan por casualidad. Parecía una tontería, una broma entre amigos, pero pronto pasó a convertirse en un negocio innovador y muy productivo. Fue así como nació PAC -Pockets as casual-, de venta online.

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Una vez la idea surgió, tocaba ponerse manos a la obra y aprender a cómo darle forma. “Queríamos hacer un producto que fuese tan cómodo como un calzoncillo, pero con la utilidad de un pantalón”. En otras palabras, “poder bajar a la calle en calzoncillos sin llamar la atención y pudiendo guardar tus cosas -llaves, móvil, dinero- en el bolsillo”. Porque lo tenían claro. Lo fundamental era la comodidad y en base a ella, crear. Manos a la obra.

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Únicamente son ellos dos quienes se encargan de gestionar todo. Hermes, en la parte de diseño y marketing, Javier, en la administración y ventas, por lo que todos los diseños de los calzoncillos son propios y únicos. Algo en lo que también eran novatos. “Aprendí sobre la marcha, porque no tenía ni idea de textil. Cuando me empezaron a pedir los diseños y los patrones, medidas, tallas… no tenía ni idea. Tuve que buscar toda la información en internet y aprender con tutoriales”, confiesa Hermes.

Tras muchas pruebas de ensayo-error, consiguieron dar la forma perfecta a su producto. “De hecho en mitad de este proceso mejoramos la idea porque descubrimos un corte que nos permitió arreglar un problema inicial”, afirma. Porque el ‘problema’ de estos calzoncillos es que no son pantalones y que sirvan para lo mismo no es tan sencillo. “Cuando vas en calzoncillos y te sientas, se te sale todo. Necesitábamos solucionarlos urgentemente”.

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La gran ventaja de estos calzoncillos con bolsillos

50 muestras después, modificando el corte muy poco a poco, consiguieron alcanzar la perfección. “Conseguimos encontrar la solución. De esta manera cuando una persona se sienta, el calzoncillo se solapa contra la pierna y es imposible que nada se salga, que nada se te vea. Es nuestra gran ventaja”, admite. “La gente se acerca por los bolsillos y se lo quedan por el corte que tienen”. Y es que no solo los hombres son su principal cliente, también sus parejas. “Muchas mujeres nos los compran para que sus maridos se los pongan en casa, es muy divertido”.

Un concepto abstracto, pero muy útil, solo apto para quienes sientan ese ‘primer flechazo’. “Lo que más me gusta es cuando estamos en ferias y la gente pasa y nos ve. Hay gente que nos echa una mirada que, sin decir nada, dice, ‘sí, he entendido el concepto’”, comparte Hermes entre risas. “Es maravilloso”.

Creatividad y comodidad, la base del éxito

Desde que pensaron la idea hasta que comenzaron a vender los productos pasó un año. Hoy, dos años después, la venta de sus productos online, a través de su página web -pacunderwear.com- e Instagram, cada día atrapa a más clientes, que los compran y repiten. “Les gustan porque pueden usarlos y estar tranquilos, sin llamar la atención y sin sentir que van casi desnudos”, comenta Hermes. Con un packaging personalizado y muy especial, en forma de guía de usuario, PAC sorprende a sus compradores por su espontaneidad y creatividad y los conquista por su comodidad. Por una vida sin pantalones, al menos, cuando el tiempo lo permita.

Los chicos de PAC siguen evolucionando y desarrollando nuevas ideas. “Ahora estamos trabajando en un modelo para chicas y en calcetines con bolsillos”. Y como no, sin dejar de lado la parte la sostenibilidad con el planeta, puesto que cada vez que venden un calzoncillo, una parte del dinero se destina a plantar un árbol. Todo sea por un mundo mejor... y más cómodo.