La madre de Lucca, el niño muerto en Garrucha, queda en libertad provisional ante la inminencia del parto
Bárbara Ysmar, la madre de Lucca, el menor hallado sin vida en una playa de Garrucha, ha quedado en libertad provisional ante la inminencia del parto
La madre del niño de Garrucha se desliga del crimen: "Mi hijo estaba muerto y me obligó a punta de cuchillo a ir a la playa"
Bárbara Ysmar, la madre de Lucca, el menor hallado sin vida en una playa de Garrucha, ha quedado en libertad provisional ante la inminencia del parto. Hasta entonces, la mujer investigada se encontraba interna en el centro penitenciario almeriense.
Esta decisión sustituye la prisión preventiva por medidas cautelares menos gravosas mientras continúa la tramitación de la causa. El tribunal ha aceptado la solicitud del Ministerio Fiscal, acordando sustituir esta medida por la libertad provisional, con retirada del pasaporte y la obligación de comparecer las veces que sea requerida ante el tribunal, según ha informado el medio ‘La Voz de Almería’.
De la misma manera ha señalado que esta medida no puede mantenerse de manera automática y debe revisarse en función de la evolución del procedimiento y de las circunstancias personales de la investigada. El Ministerio Fiscal ha recibido una comunicación del centro penitenciario en la que se advertía de la inminencia del parto de la investigada.
Así mismo, la Fiscalía ha considerado que esta nueva circunstancia alteraba la valoración de los requisitos exigidos para mantener la privación de la libertad, al existir medidas alternativas suficientes para garantizar su presencia en el proceso y el normal desarrollo de la causa. El juzgado ha compartido el mismo criterio y ha acordado la libertad provisional, siempre y cuando la investigada comparezca ante el tribunal cuantas veces sea requerida, se le retirará el pasaporte y se le prohíba salir del territorio español mientras continúe la tramitación del procedimiento.
El testimonio ante la juez
Hace un mes que la mujer manifestó ante la juez de la Sección Civil y de Instrucción Tribunal de Instancia de Vera, que el menor “ya estaba muerto” cuando ella llegó a la vivienda en la que se alojaba con el coinvestigador J.D.R.C., quien estaba a cargo del pequeño, sin que llegara a presenciar ninguna agresión.
Fuentes judiciales consultadas por Europa Press detallaron que la investigada manifestó que el día de los hechos el menor no acudió al colegio porque presentaba "cólicos" y había tenido "muchos gases", de modo que ella se fue a trabajar y volvió en torno a las 13:00 horas a la habitación de la casa compartida en la que residía con la intención de darle una "manzanilla".
Según su versión, al regresar vio al niño echado en la cama "acostado" y "mirando hacia la pared" por lo que pensaba que estaba "dormido", sentido en el que el que su pareja le habría manifestado, ante su insistencia por despertarlo, que no lo hiciera porque tenía "sueño", de modo que no le habría impedido acercarse.