La exmujer del asesino confeso de Álex en Sueca, Valencia: “Lo hizo para perjudicarme a mí”
La expareja ha recordado la relación conflictiva con su exmarido desde que se separaron en 2022
La defensa de Óscar, acusado de la muerte de Esther López, argumenta con una foto que el sótano era visible en los registros de 2022: ¿por qué no se inspeccionó?
El asesinato de Álex, de 13 años, conmocionó a toda la localidad de Sueca, en Valencia el pasado mes de enero. El menor fue golpeado con un bate y apuñalado por el padre de un amigo suyo, Juan Francisco M., que reconoció el crimen. El acusado, que sigue entre rejas, insistió en que no sabía cómo ni por qué mató a Alex.
Una de las personas que mejor conoce al asesino es su exmujer Fabiana, quien declaró este miércoles ante el juez de la plaza número cuatro de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Sueca, encargado del asesinato del menor.
Tal y como recoge ‘Las Provincias’, la mujer ha relatado en sede judicial la conflictiva relación con su exmarido desde que se separaron en 2022 y el odio que él tiene hacia ella, y que habría inculcado a su propio hijo mayor, quien no quiere verla. La pareja convivió bajo el mismo techo durante 15 años y tuvieron dos hijos.
Una denuncia por vejaciones
La mujer ha explicado que renunció a la custodia de su hijo mayor el pasado 20 de enero por esa situación, cuatro días antes del crimen. Fabiana interpreta que lo que pensó que iba a servir para apaciguar su mala relación con su ex, fue entendido por el presunto asesino como un motivo más de enfado.
La testigo considera que su ex “hizo lo que hizo esa tarde para perjudicarme a mí”. El asesino mantiene que no sabe realmente por qué mató al amigo de su hijo y dice no recordar el momento en el que coge y usa las armas homicidas, los dos cuchillos y un bate.
La exmujer, según ‘Las Provincias’, ha recordado también la denuncia que le interpuso por vejaciones a Juan Francisco M., y que se archivó. Describe a su exmarido como una persona “manipulador”, “es de los de tirar la piedra y esconder la mano”. Pese al presunto maltrato psicológico que refiere, admite que nunca le puso la mano encima.