El hermano de Jérôme Barella, el acusado de la muerte de Lyhanna, detenido por violación y secuestro

El hermano de Jérôme Barella, detenido por violación y secuestro. Europa Press
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Francia está conmocionada por el caso Lyhanna. ¿Cómo puedo Jérôme Barella, acusado de la muerte de la joven, seguir en libertad con todos los elementos que apuntaba a un perfil de depredador sexual de menores con casos encima de la mesa que dormían el sueño de los justos por la burocracia? Antes de la muerte de la menor, Jérôme Barella fue objeto de nueve procesos judiciales , entre ellos seis denuncias de violación y agresión sexual a menores que fueron desestimadas o por las que no fue interrogado, dos informes y una sanción disciplinaria. 

La muerte de Lyhanna ha provocado una inmensa conmoción en el país porque, según los datos revelados hasta la fecha, se podría haber evitado. El detenido, de 41 años y padre de dos hijos que van al mismo colegio que la víctima, había sido denunciado hasta en cinco ocasiones. La primera vez, en 2017, le llegaron a echar de un instituto en el que trabajaba tras la denuncia por acoso sexual de una alumna. Sin embargo, las demandas se desestimaron. En cuanto a la última, presentada el pasado agosto por presunta violación a una menor de 11 años, el implicado ni siquiera fue interrogado.

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Los hechos se suceden y no mejoran la sensación de inseguridad. El hermano de Jérôme ha sido detenido este lunes acusado por la "violación de una menor de más de 15 años", "violación por parte de la pareja", "secuestro" y "amenazas de muerte reiteradas por parte de la pareja", según declaró Clémence Meyer, fiscal de Auch, a Le Parisien, confirmando la información de BFMTV.

La denunciante es una expareja del hermano de Jérôme Barella y presentó la denuncia en 2024. Los dos hermanos ya no tenían ningún vínculo familiar, informa BFMTV.

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Un caso que ha provocado un terremoto en Francia pero ninguna dimisión

El caso Lyhanna ha provocado todo un terremoto en Francia pero como es habitual en este época ninguna dimisión. El ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, descartó este lunes dimitir y prometió "toda la verdad" sobre los fallos institucionales "extremadamente graves" revelados por el caso Lyhanna, la niña de 11 años asesinada "en condiciones absolutamente atroces" y cuya muerte ha reabierto el debate sobre la protección de los menores víctimas de violencia sexual.

"Haré que se conozca toda la verdad sin ocultar nada a los franceses", aseguró Darmanin en una rueda de prensa, donde prometió comunicar las conclusiones de las investigaciones administrativas y las eventuales responsabilidades que puedan derivarse del caso de Lyhanna, al día siguiente de una marcha blanca multitudinaria celebrada en su localidad, Fleurance (Gers, suroeste).

"Lyhanna, perdón, perdón por lo que viviste. Te queremos tanto", manifestaron los padres de la niña asesinada en un mensaje leído por una tía de la menor. La muerte de la pequeña ha derrumbado a una familia que, rota por el dolor y con su hijo pequeño en brazos, encabezó la manifestación en su memoria. Frente a lo que calificaron como un "drama abominable", agradecieron el apoyo de los miles de asistentes vestidos de blanco y con flores en las manos: "Nadie está preparado para vivir una desaparición tan brutal (...) Todo nuestro pequeño mundo se ha derrumbado", declararon.

Por petición expresa de los padres, la marcha contó con la total ausencia de dirigentes políticos nacionales, participando únicamente los responsables locales que colaboraron en las labores de búsqueda. Ese es el estado de la opinión pública, cansada de los fallos del sistema ante las agresiones sexuales a menores.

"Si una niña presenta lesiones compatibles con una violación, un psicólogo considera creíble su relato y aun así se tarda nueve meses en interrogar al sospechoso, me parece legítimo concluir que el servicio público de justicia ha fallado gravemente", afirmó el ministro. "¿Se trata de una disfunción puntual o existen numerosas situaciones similares en los tribunales franceses?", señaló. Como avanzó la víspera, Darmanin ordenó revisar todos los procedimientos relacionados con delitos sexuales y violentos contra menores.

En concreto, pidió a los fiscales generales que elaboren antes del 14 de julio un inventario exhaustivo de todas las denuncias en trámite por delitos o crímenes cometidos contra menores en las que las investigaciones no hayan avanzado suficientemente o en las que aún no se haya interrogado a los sospechosos.

Según explicó el ministro, las autoridades tienen identificadas actualmente unas 70.000 denuncias de este tipo en Francia. El objetivo es determinar si el caso Lyhanna constituye una falla aislada o si existen problemas estructurales más amplios en el tratamiento judicial de este tipo de expedientes.

El caso más sangrante y reciente es el del cirujano Joël Le Scouarnec, condenado a 20 años de cárcel por haber abusado o violado durante tres décadas a más de 300 personas, la mayoría menores de edad, mientras ejercía su profesión. Fue detenido en 2017, a pesar de que había sido condenado ya en 2005 por tenencia de imágenes pedófilas. No se le prohibió ejercer y siguió tratando con niños y adolescentes.

Darmanin subrayó que las denuncias por violaciones y agresiones sexuales contra menores deben recibir un tratamiento prioritario. "No podemos considerar una denuncia por violación de un menor como cualquier otra denuncia", afirmó. "Debe ser tratada como absolutamente prioritaria para proteger rápidamente a los niños y evitar que posibles agresores sigan representando un peligro".

El ministro anunció asimismo una coordinación reforzada con el Ministerio del Interior para acelerar el examen de los expedientes y garantizar que las denuncias más sensibles sean transmitidas sin demora a la autoridad judicial.

El propio presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció el viernes la existencia de "fallos institucionales" durante una visita oficial a Montenegro: «No podemos aceptar lo que ha pasado; no podemos decir a la familia que todo funcionó bien, porque no es cierto», declaró.

En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, expresó su "vergüenza" ante los medios y calificó lo sucedido como «un fallo grave y una enorme negligencia por parte de las autoridades públicas» que «habría podido y debido evitarse".

El caso del hermano del acusado del asesinato de Lyhanna, añade más leña al fuego de la indignación.