El acusado de violar a su hija, huye antes del juicio y lo encuentran inconsciente en su coche en Mataró: dejó una carta de despedida

Los Mossos le encontraron inconsciente dentro de su coche. Europa Press
Compartir

La sorpresa que se llevó el abogado de Miguel Ángel Flores Díez ante la jueza durante la sesión en la que iban a juzgar a su cliente por violar a su hija durante años en el domicilio familiar, pudo dejar ver que su huida no era algo planeado ni esperado por nadie de los presentes.

El hombre de 65 años fue condenado entre 1997 y 2011 por agredir sexualmente a niñas. Lleva viviendo en España décadas y es de origen peruano, pero es conocido en el barrio de Viladecans por haber tenido una tienda de chucherías, en la que conoció a una de sus víctimas.

PUEDE INTERESARTE

Después de que su hija se armase de valor y decidiese denunciarlo, vive en Abrebra, en Llobregat, en una casa ubicada a las afueras donde estuvo el medio ‘El Periódico’, pero al entrar preguntando por el acusado no encontraron respuestas. Se encontraron la puerta entreabierta y una chancla que impedía que se cerrase del todo. Un vecino fue el que confirmó al medio que el pederasta continuaba viviendo en esa casa.

Dejó una carta de despedida en su casa

Fue su actual pareja la que se encontró una carta de despedida que entregó a los Mossos d’Esquadra, explicando que muchos de sus familiares se habían puesto en contacto con ella para decirle que les había llamado cuando estaba cogiendo el coche en muy mal estado. Finalmente, las autoridades le localizaron con vida, pero inconsciente, en Mataró, todavía dentro del vehículo.

PUEDE INTERESARTE

Los servicios de emergencia le trasladaron al hospital cuando comprobaron que estaba estable y en caso de que la jueza de la Audiencia de Barcelona decida establecer una orden de búsqueda y captura por no presentarse a declarar, Flores podrá ser detenido en los próximos días. La fiscalía ha acusado a Flores de violar a su hija desde que cumplió la edad de seis años. La madre de la menor murió en el parto y su padre era el único progenitor que tenía, por lo que utilizaba su poder para poder violarla “unas tres o cuatro veces por semana”.

Según relatan los hechos, “le bajaba los pantalones, las bragas, la ponía bocabajo y la penetraba hasta eyacular en su interior, pero cuando la menor cumplió 13 años comenzó a hacerlo fuera por miedo a dejarla embarazada”. Todo eso lo hacía por las noches, agrediéndola durante el día con el cinturón, le daba puñetazos y manotazos en la cabeza y el tórax, además le lanzaba diferentes objetos.