Crimen

Carme, la 'viuda negra' de Manresa, habría envenenado a Albert Santamaria durante semanas: sufrió un extraño episodio con su coche poco antes de morir

Albert, el bombero de Manresa presuntamente envenenado por su pareja, sufrió un extraño incidente en la carretera poco antes de morir. GRAE (Grup d'Actuacions Especials) Muntanya
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Los Mossos d'Esquadra siguen investigando el caso de Albert Santamaria, el bombero que falleció el pasado 9 de febrero en el Hospital Sant Joan de Déu de Manresa y que habría sido envenenado previamente durante semanas por su pareja, según la principal hipótesis de los agentes. La acusada, Carmen G. A., enfermera de la UCI del centro sanitario en el que perdió la vida la víctima, permanece en prisión provisional, comunicada y sin fianza desde el pasado 27 de junio.

En las últimas horas se ha conocido que Albert sufrió un extraño episodio con su coche poco tiempo antes de su muerte. Mientras se dirigía a trabajar, comenzó a sentirse mal y empezó a circular en eses, hasta que pudo detener el vehículo, como ha adelantado el programa '3Cat'. Tras someterse a las pruebas de alcohol y drogas, dio negativo y fue trasladado por el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) al hospital. El bombero del GRAE (Grup d'Actuacions Especials) Muntanya no sabía qué le había pasado.

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Aquel episodio fue el primero de una sucesión de ingresos, pruebas neurológicas y síntomas inexplicables que desembocarían en su fallecimiento. Cuatro meses después, la autopsia y la investigación de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos han transformado aquella muerte en un presunto crimen por envenenamiento, un caso que algunos medios ya conocen como el de la 'viuda negra' de Manresa.

Albert Santamaria y Carme vivían juntos en Sant Salvador de Guardiola

Albert Santamaria tenía 46 años y era natural de Santpedor (Barcelona), aunque residía en una urbanización cerca de Sant Salvador de Guardiola junto a Carme. De niño destacó por su pasión por la música, una afición muy arraigada en su familia y por la que incluso llegó a obtener una beca, aunque con el paso de los años decidió orientar su vida profesional hacia los servicios de emergencia, como ha podido saber la web de 'Informativos Telecinco'.

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Ingresó en los Bombers de la Generalitat en 2005 y desarrolló buena parte de su carrera en los parques de Prats de Lluçanès y Terrassa antes de incorporarse al GRAE (Grup d'Actuacions Especials) Muntanya, la unidad de élite especializada en rescates de montaña y actuaciones de alta complejidad.

Enfermero de formación, era además bombero sanitario y gozaba de un gran prestigio profesional, reconocido tanto dentro del cuerpo como en competiciones nacionales e internacionales de excarcelación de víctimas de accidentes de tráfico, donde obtuvo varios premios. Según ha podido saber este medio, en los meses previos a su fallecimiento se había estado preparando para unas pruebas con las que intentaba obtener un ascenso.

Sus compañeros lo describen como un profesional vocacional, muy preparado físicamente y apasionado de la montaña. En redes sociales publicaba numerosas imágenes de sus travesías e incluso participó en carreras amateurs. Desde su entorno cercano, como apuntaron en un homenaje en Instagram cuando todavía se desconocía el giro criminal de la investigación, varias personas recordaban que Albert hablaba de Carme como "la mujer de su vida" y que "se le llenaba la boca al hablar de ella".

Mientras, Carmen G. A., conocida en su entorno como Carme, tiene 41 años y trabajaba como enfermera en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, aunque se encontraba de baja laboral desde octubre de 2025, según 'Nació Digital'.

Diversas fuentes afirman que Carme hizo pública una nueva relación sentimental poco después de la muerte de Albert. Se trataría de otro hombre de la zona con el que se instaló en el mismo domicilio de Sant Salvador de Guardiola donde había vivido con la víctima. Un amigo de Albert quiso poner en conocimiento de las autoridades que tenía sospechas sobre la mujer, ya que también habría organizado una fiesta en el domicilio al poco tiempo de registrarse el deceso.

Carme fue arrestada por los Mossos d'Esquadra el pasado 25 de junio en Sant Salvador de Guardiola y, dos días después, ingresó en prisión provisional, comunicada y sin posibilidad de fianza. La investigación la sitúa como presunta autora de un envenenamiento continuado mediante la administración de medicamentos a su pareja, aprovechando, según apuntan las diligencias, sus conocimientos sanitarios y su acceso a determinados fármacos.

Del extraño incidente de tráfico a una investigación por presunto asesinato

Los investigadores tratan de reconstruir los hechos con detalle. El pasado 16 de enero ocurrió un primer episodio relevante. Aquella mañana, cuando Albert se desplazaba hacia su puesto de trabajo en Valls, comenzó a sufrir una intensa somnolencia, desorientación y pérdida de conciencia mientras conducía. Tras detener su vehículo en una rotonda y alertar a los servicios de emergencia, fue atendido inicialmente en el Hospital Sant Camil de Vilanova i la Geltrú y posteriormente trasladado al Hospital Sant Joan de Déu de Manresa, su centro hospitalario de referencia y donde trabajaba Carme.

En los días siguientes fue sometido a múltiples pruebas diagnósticas -entre ellas una punción lumbar, un TAC craneal y diversos estudios neurológicos, según 'La Vanguardia'- sin que los especialistas consiguieran determinar el origen de un cuadro caracterizado por episodios de amnesia, lentitud cognitiva, cefaleas, somnolencia extrema y un deterioro progresivo impropio de una persona sana y deportista. Tras una primera mejoría recibió el alta, aunque volvió a ingresar pocos días después al persistir los síntomas.

Durante ese segundo ingreso, los médicos llegaron incluso a valorar el alta hospitalaria debido a la aparente evolución favorable. Sin embargo, una hiperglucemia de origen desconocido y la ausencia de un diagnóstico claro mantuvieron la incertidumbre clínica, por lo que permaneció ingresado. La última revisión de enfermería reflejaba constantes vitales normales durante la madrugada, pero a primera hora de la mañana del 9 de febrero Albert Santamaria fue hallado muerto en su habitación del hospital.

La muerte no presentaba inicialmente signos externos de violencia. Carme, según los datos disponibles, pidió que no se le practicara una autopsia, ya que, según ella, Albert le había manifestado su deseo de donar los órganos (ella trabajaba en la UCI del propio hospital, cuyo servicio se encarga de ese procedimiento, por lo que lo conocería a la perfección). Sin embargo, la juventud de la víctima, su buen estado físico y la ausencia de una explicación médica convincente motivaron finalmente la práctica de la autopsia.

Los análisis toxicológicos detectaron la presencia de benzodiacepinas, fentanilo y otros medicamentos que, según las informaciones difundidas, no figuraban como parte del tratamiento pautado durante el ingreso hospitalario. Ese hallazgo llevó a la DIC de los Mossos d'Esquadra a abrir una investigación por una posible muerte criminal. Durante cuatro meses, los investigadores analizaron la historia clínica, la trazabilidad de medicamentos, los registros hospitalarios y el entorno personal de la víctima.

La principal hipótesis policial sostiene que los fármacos habrían sido administrados de forma progresiva durante semanas y que parte de esa administración pudo producirse tanto en el domicilio familiar como durante la estancia hospitalaria, como apunta 'El Caso', aunque estos extremos que deberán acreditarse mediante informes periciales. La investigación también examina el acceso de la detenida a determinados medicamentos, la procedencia de las sustancias detectadas en la autopsia y las circunstancias que rodearon los últimos días de vida del bombero. Asimismo, distintas informaciones apuntan a que los investigadores barajan un posible móvil sentimental, aunque ni los Mossos ni el juzgado han confirmado oficialmente esa línea de investigación debido al secreto de las actuaciones.

Carme, que fue arrestada por un grupo de agentes, permanece entre rejas desde hace menos de una semana. La causa permanece bajo secreto de sumario, por lo que todavía se desconocen aspectos esenciales como el móvil definitivo, la vía exacta de administración de los fármacos y la calificación penal que sostendrá finalmente la acusación, que podría evolucionar en función de las pruebas que se incorporen durante la instrucción.