Crimen

Carlos, el acusado de asesinar a Mónica de la Llana y ocultar su cuerpo hace cuatro años, guarda silencio: "Sigue en Mas d'Enric y no va a decir nada"

Mónica de la Llana, poco antes de su desaparición, en un acto con familiares y amigos. Informativos Telecinco
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La familia de Mónica de la Llana sigue esperando poder recuperar sus restos y darle el último adiós. Desde que su rastro se perdió el 21 de julio de 2022 en La Morera de Montsant (Tarragona), un pequeño municipio del Priorat rodeado de montañas y extensas zonas de terreno, no ha vuelto a haber pistas sobre su paradero. Este martes, coincidiendo con el cuarto aniversario de su desaparición y presunto asesinato, su hermana María Jesús ha querido reivindicar que todos sus seres queridos esperan que haya justicia cuanto antes.

Mientras, Carlos, expareja de Mónica y principal sospechoso de su desaparición y muerte, lleva casi dos años en prisión provisional en el Centre Penitenciari Mas d'Enric y continúa sin revelar dónde se encuentra el cuerpo ni ofrecer ningún tipo de información.

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"No va a decir nada. No quiere hablar ni con periodistas ni con nadie", explica María Jesús a la web de 'Informativos Telecinco'. Tanto ella como el hijo de Mónica y otros familiares esperan que se haga justicia cuanto antes. No entienden cómo el acusado pudo estar en libertad durante más de dos años.

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La causa encara los últimos pasos antes del juicio

El procedimiento judicial se encuentra en una fase avanzada tras la celebración de la audiencia preliminar del Tribunal del Jurado. En ella, las acusaciones y la defensa presentaron sus escritos provisionales, un trámite que precede a la decisión sobre la apertura del juicio oral. La Fiscalía solicita para Carlos 16 años de prisión, mientras que la acusación particular reclama 21 años por asesinato.

María Jesús confirma que recientemente se ha producido una nueva actuación judicial relacionada con el procedimiento y que la familia está pendiente de que se complete esta fase. La hermana de Mónica confía en que el caso acabará llegando a juicio: "Seguro que vamos, casi al 100%".

Después de numerosos registros en fincas y otro tipo de gestiones, si no quedan diligencias pendientes o no se acuerda practicar nuevas actuaciones, el siguiente hito será la resolución judicial sobre la apertura del juicio oral. A partir de ahí, el procedimiento continuará su recorrido hasta el eventual juicio ante el Tribunal del Jurado, donde se determinarán las responsabilidades penales que correspondan.

Carlos, casi dos años en Mas d'Enric y sin cambiar su actitud

Desde noviembre de 2024, Carlos permanece en prisión provisional en el Centre Penitenciari Mas d'Enric, en Tarragona: "Sigue en esa cárcel". Se trata de un centro inaugurado a finales de 2015 que cuenta, entre otras instalaciones, con biblioteca, sala de actos y una piscina de 25 metros, además de los servicios penitenciarios y de comunicación habituales para las personas privadas de libertad.

La Generalitat establece que los internos pueden mantener contacto con el exterior mediante comunicaciones presenciales, correspondencia y diferentes sistemas de comunicación a distancia, incluidas llamadas telefónicas, videollamadas y videovisitas. Más allá de estas vías regladas, la familia de Mónica asegura que la actitud de Carlos respecto a la desaparición no ha cambiado durante su tiempo en prisión.

Casi dos años después de su ingreso en prisión provisional, el acusado continúa sin revelar dónde se encuentra el cuerpo de Mónica. Su silencio mantiene abierta una de las principales incógnitas del caso, pero los indicios en su contra fueron considerados sólidos y motivaron su encarcelamiento. Los restos de Mónica siguen sin ser localizados y sus allegados continúan esperando poder recuperarlos para darle sepultura. No han podido afrontar un duelo en condiciones.

Cuatro años sin Mónica y sin rastro de su cuerpo

Mónica de la Llana desapareció el 21 de julio de 2022, cuando tenía 44 años, después de haber pasado los últimos meses junto a Carlos en La Morera de Montsant. La mujer había alertado sobre el comportamiento de su novio a su entorno e incluso informó sobre presuntas agresiones. Su familia denunció su desaparición después de comprobar que no respondía a sus mensajes ni llamadas y que había dejado de tener actividad en redes sociales. Tampoco acudió a compromisos que tenía previstos aquellos días ni volvió a ponerse en contacto con sus allegados.

Desde el principio, la investigación se centró en su entonces pareja, la última persona que, según su propia versión, estuvo con ella. Carlos aseguró que la había dejado en una parada de autobús de Cornudella de Montsant para que viajara a Reus, pero esa versión fue cuestionada durante las pesquisas. Entre los elementos que terminaron situándolo en el centro de la investigación estuvo el teléfono de Mónica: tres meses después de su desaparición volvió a emitir señal en La Morera de Montsant con una tarjeta SIM diferente, un dato que los investigadores consideraron determinante y que contribuyó a su posterior detención.

Mónica nunca ha sido localizada y Carlos continúa sin explicar qué ocurrió con ella. La familia de la desaparecida se manifiesta indignada ante el hecho de que el acusado, según su versión, pudiera tratar de llevar una vida con normalidad antes de ser arrestado. El procedimiento judicial se acerca al momento en el que un tribunal deberá determinar qué ocurrió con la mujer y la eventual responsabilidad del acusado. El entorno de la víctima espera un castigo justo y ejemplar.