El infierno de Léa, entre flores, palizas y violaciones, un ejemplo de relación tóxica con final feliz

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El infierno de Léa, entre flores, palizas y violaciones, un ejemplo de relación tóxica entre menores con final feliz. Archivo
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Lea era menor de edad cuando vivió un infierno con su pareja. Ahora, su batalla y su crudo testimonio al diario Le Parisien la ha convertido en un ejemplo de relación tóxica y violencia de género entre jóvenes en Francia. Su final no fue el pronosticado por su expareja, es decir, la muerte, que este le anunció entre palizas y violaciones, perdones y flores. Lea tuvo el valor de denunciar tras llegar a casa de su padre con la cara marcada por los golpes. Ese paso salvó su vida.

"Tuve muchísima suerte con la justicia”, dice la joven morena de 20 años en una confesión estremecedora al diario Parisien. "He oído hablar mucho de feminicidios, de casos en los que las mujeres habían presentado denuncias varias veces”. En su caso solo hubo una denuncia, y está viva. El hombre que, en menos de un año, convirtió su relación en un infierno, fue condenado el 2 de septiembre en París a ocho años de prisión por violación, acoso y por causar condiciones de vida insalubres.

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El caso de Lea se ha convertido en paradigma de la violencia de género, de las relaciones tóxicas entre jóvenes. Léa tenía 17 años y él 18 cuando se conocieron. Lo que empezó con flores acabó con insultos, acoso, miradas constantes al móvil, palizas e incluso violaciones. Lea ahora tiene 21 años y reconoce que "Debería haberme marchado después de la primera bofetada. Pero estaba en estado de shock". Quedaba con su padre cuando los moratones desaparecían. Lea reconoce que no quería denunciarle porque le dolía no volver a verle más.

Un día Lea se dio cuenta de que iba a morir. Una nueva paliza, una llamada a su prima, y un susurro en su cuello. "Si dices algo, te mato". Lea ya no ocultó la última paliza a su padre. Y tras ella fue a su casa. Él llamó de inmediato a la comisaría. Lea habló durante cinco horas. El relato, estremecedor, incluía estrangulamientos hasta perder el conocimiento.

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Tras la denuncia su su ex admitía en una carta a Lea haber sido violento y anunciaba su intención de quitarse la vida ahorcándose, con estas escalofriantes palabras: "Esperaré pacientemente y velaré por ti", otro recurso típico en este tipo de relaciones tóxicas.

El joven fue arrestado, puesto bajo custodia y nunca ha sido puesto en libertad desde entonces, a pesar de que tras ser condenado ha apelado y realizado varias solicitudes de libertad bajo fianza. Tal vez por eso sigue viva, pero Lea tiene claro su mensaje: “Es difícil presentar una denuncia, testificar en un juicio, es muy complicado, pero nunca será tan difícil como lo que yo viví. Pensé que iba a morir. No hay nada más duro que eso”.