Echa el cierre el último videoclub de Castellón: "He ido posponiendo la decisión, pero hay que afrontar la realidad"
El negocio funcionó bien hasta la pandemia de covid, desde entonces la facturación comenzó a caer hasta que en 2025 ha perdido dinero mes tras mes
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En 2007, cuando ya estaban en decadencia, Matías, un amante del cine, decidió abrir un videoclub en Castellón. "La gente me decía que ya era un negocio caduco, que estaba muerto. De hecho, desde el principio mucha gente cuando lo ve, se sorprende, entra y me pide hacerse fotos", explica Matías Fernández, propietario del Videoclub Sensal.
Contra los pesimistas vaticinios sobre el éxito del negocio, el videoclub comenzó a funcionar a base de recopilar en sus estanterías películas de calidad que el propio Matías seleccionaba siguiendo sus gustos. "Mis clientes son aquellos a los que le gusta el buen cine y si tenía que desplazarse para alquilar una película lo hacía, además se ve mejor, con más calidad. Al que le da igual ver una cosa que otra se pasa a las plataformas que es más cómodo", explica.
En total, ha llegado a acumular más de 10.000 títulos. "Hasta la llegada de la pandemia el videoclub me ha dado para vivir bien, pero a partir de 2020 la facturación comenzó a caer en picado".
Para intentar capear el temporal, en 2020 decidió montar en el mismo local otro negocio de telefonía para completar los ingresos que iba perdiendo del videoclub. Sin embargo, la situación ha llegado a un punto de no retorno. "He ido posponiendo la decisión con la esperanza de que la situación cambiara, pero al final hay que afrontar la realidad y cerrar", lamenta.
Liquidación y cierre
Aún así, Matías ha seguido comprando películas hasta el final para sus clientes más fieles. Las más nuevas, los estrenos del pasado mes de diciembre y la última que ha adquirido, la galardonada "Sirat". "Cada película me cuesta entre 20 y 25 euros, además tienes que comprar por duplicado y triplicado, según los formatos, por lo que para amortizarlas tienes que alquilarlas muchas veces a 2,60 euros y ya no llegaba a pagarlas", explica.
A partir del próximo 23 de febrero, Matías va a comenzar con la liquidación de las cintas. "Unas 1.000 películas me las voy a quedar para mí, el resto las voy a poner a la venta a precio de derribo. La mayoría a un euro, otras a 2,5 euros y las novedades como "Sirat" a cuatro euros".
De momento, le han llegado ya peticiones de muchas personas que quieren adquirir algunos de los títulos. "Van a venir a comprar más que a alquilar, estoy seguro. Me ha llamado un hombre de Valencia para que le reserve 40 o 50 películas y las que no consiga vender, las ofertaré en lotes por internet o iré al mercadillo a las pondré a 50 céntimos".