Negocios

Cierra la tienda decana de ropa de hombre de Valencia tras 125 años de historia

Pepe Palomar lleva 70 años trabajando en el negocio familiar. Telecinco.es
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Durante los últimos 125 años, J. Palomar ha sido un referente en la moda masculina en Valencia. Ubicada en la calle San Vicente, en pleno centro de la ciudad, ha sido un lugar de visita obligada para renovar el armario de miles de valencianos.

Al frente del negocio, José o Pepe, como lo conocen los amigos, un elegante hombre de 84 años que lleva trabajando en el local desde los 14, cuando empezó a ayudar a su padre. Es la tercera generación de un negocio que comenzó su abuelo y que ya no tendrá continuidad. "Mi hijo es juez y no quiere seguir con la tienda. Yo ya estoy cansado y quiero disfrutar de más tiempo para mí y la familia", explica.

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Junto a la calidad del producto, la atención al cliente y la capacidad de adaptarse a los tiempos ha permitido a este histórico establecimiento superar todas las crisis, la llegada de las grandes superficies y de las franquicias. El último gran cambio, lo realizaron hace unas décadas cuando pasaron de ser un tienda clásica de ropa de hombre a incorporar ropa de marca de gran calidad. "Fue mi mujer la que propuso hacer el cambio y eso nos permitió seguir adelante", recuerda Pepe.

De esta forma, consiguieron atraer a un público más joven y a los miles de turistas que visitan a diario la ciudad. "La tienda ha seguido funcionando muy bien hasta ahora", asegura.

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"Cierre por liquidación"

El próximo 1 de mayo, J. Palomar bajará definitivamente la persiana, mientras en los escaparates de la tienda se pueden leer los carteles de "Cierre por liquidación". Una rebaja de precios que está atrayendo a buen número de clientes y que esperan que les permita vaciar los escaparates.

Con su cierre, se pone punto y final a una parte de la historia comercial de Valencia. El local del número 17 de la calle San Vicente pasará dentro de poco más de un mes a estar ocupado por una zapatería como quería Pepe, propietario del establecimiento, cansado de la deriva que ha tomado el barrio en las últimas décadas. "Aquí ahora todo son bares, restaurantes y tiendas de souvenirs. Yo soy vecino de la zona y los comercios de cercanía han ido desapareciendo. Por eso, mientras yo pueda quiero que haya una tienda".