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Los vecinos de Tabarca, la isla habitada más pequeña de España, se sienten abandonados: "Queremos una isla limpia y bonita"

La isla de Tabarca depende administrativamente del Ayuntamiento de Alicante. Comunitat Valenciana
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Con solo 59 vecinos censados, que se multiplican con la llegada de la primavera, Tabarca es la isla habitada más pequeña de España. Situada a ocho kilómetros de la localidad de Santa Pola y a 22 de Alicante, de cuyo ayuntamiento depende administrativamente, sus habitantes pusieron en marcha hace 11 años la Asociación Tabarca Isla Plana para reclamar una solución a los numerosos problemas que afectan a su día a día.

Después de más de una década de reivindicaciones sin respuesta, los vecinos han aprobado por mayoría iniciar los trámites para solicitar la consideración de entidad local menor para poder asumir algunas competencias y recibir subvenciones de entidades como la Diputación o de fondos europeos. "Estamos en la primera fase, es solo un pequeño paso de muchos porque llevamos 11 años reclamando mejoras que no llegan", explica Carmen Martí, presidenta de la asociación.

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Por sus características singulares, la isla cuenta con una serie de deficiencias que perjudican la calidad de vida de sus habitantes y de los turistas que acuden a visitarlos. "Tenemos un grave problema de transporte público regular que está solicitado a las Cortes Valencianas que no se soluciona y es fundamental porque solo se puede ir en barco. Hay problemas de limpieza, de infraestructuras para atender a toda la gente que nos vista, tenemos falta de médico, no hay un adecuado mantenimiento de nuestro patrimonio como la isla fortificada que data de Carlos III y que se cae a trozos", lamenta.

Junta de vecinos y alcalde pedáneo

Desde la asociación aseguran que la burocracia que supone depender de tres administraciones, Ayuntamiento, Generalitat y Estado, les impide avanzar. "Hemos solicitado que se realicé comisión de todas las administraciones que convergen en nuestro caso y no nos hacen ni caso. Antes había una comisión de la isla y el ayuntamiento, pero desde 2024 ya no se reúne, hemos realizado diferentes peticiones y no se resuelven. Por eso decidimos dar ese paso para poder vivir como cualquier otro pueblo o barrio de Alicante. Lo que pedimos cuesta muy poco dinero".

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Si consiguen que prospere su petición, el siguiente paso sería crear una junta vecinal y elegir un alcalde pedáneo. "Así podríamos gestionar algunas áreas con presupuesto propio. Se debería ver como un alivio para el ayuntamiento de Alicante, porque la distancia es larga, los viajes son incómodos y facilitaría mucho el trabajo de todos. Queremos tener una isla limpia, bonita y en condiciones", asegura.