Los jóvenes han restaurado un Seat Marbella para participar en la Panda Raid, una carrera amateur de 2.000 kilómetros de recorrido por un desierto marroquí
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Marc y David, dos jóvenes de la localidad alicantina de Xaló, están a unas horas de comenzar la aventura de sus vidas. Después de cuatro años de preparativos tienen todo a punto para participar en la Panda Raid, un rali amateur de resistencia y larga distancia que se celebra entre el 11 y el 18 abril en el desierto marroquí de Merzouga y en el que participan 350 equipos que tienen que recorrer 2.000 kilómetros en condiciones extremas a bordo de un Fiat Panda o un Seat Marbella.
Desde pequeños, estos amigos de toda la vida aficionados al mundo del motor, han soñado con participar en una prueba de estas características. "Siempre íbamos juntos a carreras de motos, a ralis por la zona fantaseando con la idea de ser nosotros un día los que íbamos en los coches, pero es un mundo muy caro y poco accesible", explica Marc.
Por casualidad, conocieron a un chico que les contó la existencia de esta carrera en Marruecos y decidieron embarcarse en el proyecto. "Nos explicó que los requisitos eran menos restrictivos, que era una prueba muy divertida y que enganchaba", recuerda.
Lo primero fue encontrar un coche que se adaptara a las exigencias de la organización. "Estuvimos buscando por desguaces e hicimos correr la voz por el pueblo, así contactamos con un vecino de la zona, Domingo Noguera, que tenía un Seat Marbella de 1994 y que no podía utilizarlo porque no pasaba la ITV. Le contamos lo que pretendíamos hacer y nos cedió el coche para que pudiéramos darle una segunda vida", explica.

Desde entonces, los dos jóvenes han necesitado tres años para restaurarlo y adaptarlo con sus propias manos a las exigencias de la carrera. "Nosotros no tenemos ninguna experiencia en esto, pero con nuestro escaso presupuesto y muchas horas de trabajo hemos conseguido dejarlo preparado. De estas formas hemos aprendido mecánica y podemos repararlo si tenemos algún percance en la prueba".
Sin GPS
Junto al peculiar requisito de tener que correr en un coche tan característico como el Fiat Panda o la versión española, el Seat Marbella, los participantes en la carrera tienen que afrontar otro gran reto. Los organizadores no permiten la utilización del GPS y durante los más de 2.000 kilómetros de recorrido por el desierto, los pilotos solo pueden utilizar una brújula para orientarse en una zona tan agreste. "También contamos con un Road Book en el que te dan algunas indicaciones que deben de servirte junto con la brújula para ir completando las etapas".
El equipo ganador no será el más rápido. Para alzarse con la vitoria los participantes tendrán que ir pasando por una serie de puntos de control con unas horas específicas que marca la organización, de esta forma van consiguiendo puntos que determinan la clasificación.
Prueba solidaria
Junto a la aventura y la diversión, Marc y David se han propuesto aprovechar la carrera para llevar ayuda a las poblaciones locales de esta parte del mundo que viven en condiciones extremas. Para ello han recogido material para trasladarlo en el poco espacio que tienen en el coche y distribuirlo a lo largo de la prueba. "Nos contaron que los niños sufren mucho con el sol y nos dio la idea de hacer una recogida solidaria".

Para conseguirlo, han contado con la ayuda del Ayuntamiento de Xaló y de numerosas empresas. "Hemos conseguido recopilar ropa, juguetes, material escolar y gafas de sol, que iremos repartiendo durante las etapas según veamos las necesidades de la gente", explica.
Con el coche cargado y todo listo, ahora afrontan con un cosquilleo en el estómago las últimas horas antes de partir. Primero tendrán que pasar la verificación del vehículo realizada por la organización y este domingo se embarcaran para cruzar el estrecho de Gibraltar y comenzar la prueba. "Estamos un poco nerviosos después de tanto tiempo deseándolo. Va a ser la primera vez, pero no creo que sea la última. Seguiremos yendo hasta que aguante el coche", asegura Marc.

