Declaración de la Renta

Hacienda avisa: estos vecinos de Castellón no están declarando estos ingresos y ya llegan las primeras multas

No declarar estos ingresos puede derivar en multas
No declarar estos ingresos puede derivar en multas. Pixabay
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El alquiler se ha convertido en uno de los grandes motores económicos de muchas provincias españolas, y Castellón no es una excepción. Entre arrendamientos temporales, alquileres de temporada y viviendas turísticas, el volumen de ingresos que generan estos inmuebles no ha dejado de crecer en los últimos años.

No obstante, este auge también ha traído consigo un problema que preocupa a Hacienda: una parte de estos ingresos no se declara correctamente. No siempre significa que sea un fraude intencionado, en muchos casos se comete por desconocimiento, errores en la renta o una mala interpretación de la normativa. De todos modos, el resultado es claro: la Agencia Tributaria ha puesto el foco en este tipo de rentas y ha intensificado el control. Castellón, con un porcentaje significativo de viviendas destinadas al alquiler, está dentro de este radar.

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Castellón, un mercado de alquiler en crecimiento

En la provincia de Castellón, según datos recientes, hay más de 42.000 viviendas en alquiler, de las cuales cerca del 20% son destinadas a usos turísticos o de temporada. Este crecimiento ha ido de la mano del auge de plataformas digitales, que han hecho más fácil a muchos propietarios poder obtener ingresos extra sin necesidad de una estructura empresarial.

Pero, es esta facilidad precisamente la que ha generado un fenómeno cada vez más común: propietarios que no declaran correctamente sus ingresos.

Hacienda lo tiene claro: todo ingreso procedente del alquiler debe ser declarado, sin importar su duración o cuantía. Pero, hay escenarios en los que esto no se cumple como alquileres turísticos puntuales, arrendamientos de temporada mal clasificados, ingresos declarados parcialmente o deducciones que se aplican donde no corresponden.

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En muchos casos, los propietarios piensan que, como se trata de ingresos esporádicos o de una pequeña cantidad, no hace falta declararlos. Pero la normativa no distingue: cualquier ingreso es relevante fiscalmente.

Más control, más obligaciones y más errores

El control sobre los ingresos procedentes del alquiler, sobre todo el turístico y de temporada, ha cambiado radicalmente en los últimos años. Lo que antes dependía en gran medida de inspecciones puntuales, ahora mismo se basa en un sistema automatizado de cruce de datos que permite a Hacienda detectar irregularidades con mucha más rapidez y precisión.

La Agencia Tributaria recibe información directa de diversas fuentes. Las plataformas digitales de alquiler están obligadas a comunicar datos sobre los anfitriones, las operaciones realizadas y los ingresos generados.

A esto se suman los movimientos bancarios, los registros autonómicos de viviendas turísticas, los datos catastrales e incluso indicadores indirectos como el consumo de suministros. Gracias a este ecosistema de información se puede identificar fácilmente discrepancias entre lo que un propietario declara en la renta y lo que realmente está obteniendo por el alquiler de su vivienda.

Este mayor control se ha visto reforzado con nuevas obligaciones para los propietarios. En el caso del alquiler turístico, no es suficiente con declarar los ingresos en el IRPF: también hay que cumplir con los requisitos administrativos, como registrar la vivienda, presentar declaraciones informativas y acreditar la actividad. Esto hace que Hacienda pueda tener una trazabilidad completa del uso del inmueble, desde su explotación hasta su tributación.

En esta situación, una de las claves está en entender qué ingresos deben ser declarados exactamente. Para Hacienda, la respuesta es clara: todos los ingresos derivados del alquiler, sin excepción. No importa que sean alquileres de corta duración, de temporada o de viviendas turísticas, cualquier cantidad percibida debe ser incluida en la declaración de la renta. Además, es esencial clasificarlos de manera correcta.

El problema es que muchos propietarios siguen cometiendo errores, en su mayoría por desconocimiento. En Castellón, donde el peso del alquiler turístico es significativo, los expertos fiscales suelen detectar fallos recurrentes.

Entre los más comunes está el no declarar los ingresos cuando se trata de alquileres puntuales, asumir que pequeñas cantidades no tienen relevancia fiscal o incluirlos en apartados incorrectos de la renta. También es bastante frecuente aplicar reducciones propias del alquiler de vivienda habitual o deducir gastos sin prorratear según el tiempo real de ocupación del inmueble.

¿Qué pasa si no se declaran estos ingresos?

No declarar los ingresos procedentes del alquiler puede salir mucho más caro de lo que algunos propietarios piensan. Cuando Hacienda detecta que existen rentas no incluidas en la declaración, inicia un proceso de regularización en el que exige el pago de las cantidades pendientes, a las que se suman los correspondientes intereses de demora. Sin embargo, el verdadero impacto llega con las sanciones, que no son simbólicas: pueden oscilar entre el 50% y el 150% de lo no declarado, en función de la gravedad y de si se considera que ha habido una ocultación intencionada.

En la práctica, esto quiere decir que aunque un ingreso parezca pequeño, puede convertirse en una considerable deuda. Además, en ciertos casos, sobre todo cuando hay incumplimientos adicionales como falta de registro turístico o actividad irregular, pueden imponerse multas fijas que alcanzan cifras como los 5.000 euros o incluso superiores. Una vez que se ha detectado la irregularidad, el contribuyente puede quedar bajo mayor vigilancia, aumentando la probabilidad de futuras inspecciones.