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Cierra Modas Lolín, la tienda de ropa infantil que durante medio siglo ha vestido a miles de valencianos en el día de su primera comunión

Paqui y su hermana Loli cerrarán la tienda a finales de junio. Telecinco.es
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Modas Lolín ha vestido desde 1978 a miles de niñas y niñas valencianos en uno de los días más felices de sus vidas, el de su primera comunión.

Dolores Andrés, madre de Paqui y María Dolores, actuales gestoras del negocio, puso en marcha esta tienda en el corazón de la pedanía valenciana de Benimámet. "Empezó como una tienda de zapatos para todos los públicos y sobre todo moda infantil, aunque siempre hemos estado especializadas en trajes de ceremonia para niños, comunión, bautizos y otros eventos", explica Paqui Benlloch.

Durante los primeros años, confeccionaban en el establecimiento los trajes de comunión con sus propias modistas. Más tarde, llegaron los trajes confeccionados por diferentes marcas, aunque ellas siempre les han dado a sus clientes un trato personalizado. "Los niños llegan con mucha ilusión y tenemos que hacer que se sientan especiales. Los trajes y vestidos ya hechos nosotros se los adaptamos y retocamos para que les queden perfectos, eso no lo hacen los grandes centros comerciales y eso nos hace diferentes", asegura.

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Ese es el secreto de su éxito durante casi medio siglo. "Tienes que especializarte para ser diferente al resto, aconsejar al cliente, dar un servicio personalizado para poder competir con las grandes marcas, si no es imposible".

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Sin relevo generacional

En este último curso, han vestido a más de 70 niñas y niños en la temporada de comuniones, una cifra inferior a los más de cien que vestían cada año porque no han invertido en nuevos modelos ya que a finales de este mes de junio bajarán la persiana definitivamente. "Mi hermana se jubila y hemos decidido cerrar porque no hay relevo generacional. Nosotras cogimos el testigo de nuestra madre, pero nuestros hijos tienen sus propias vidas y trayectorias profesionales".

Tampoco han encontrado a nadie interesado en quedarse el negocio, a pesar de que sigue funcionando y es rentable. "No ha llegado nadie que lo quiera y es comprensible. Para montar un negocio te hace falta una tener un respaldo económico y poca gente lo tiene. Además, hace falta trabajar muchas horas todos los días, tienes que estar encima del negocio todos los días", afirma.

Aún así, en los últimos años han notado una disminución del número de clientes. "Cada vez hay menos niños que toman la comunión, ya no se obliga a nadie, eso se nota, pero como te he dicho antes, los que vienen tienen mucha ilusión". Además, la inversión que tiene que hacer una familia para celebrar esta tradición es importante y no todo el mundo puede permitírselo. "El presupuesto puede subir hasta los 1.000 euros si la cliente busca algo especial, pero el precio medio de un vestido de comunión ronda los 500 euros, en el caso de los chicos algo menos. Eso sí, son trajes de calidad, de fabricación nacional, bien cosido y con los arreglos que nosotras les hacemos para que quede perfecto".

Una labor, que tras el trabajo comenzado por Dolores y seguido por sus hijas, Paqui y María Dolores, se queda desierta en la pedanía de Benimámet, que como otras muchas de Valencia está asistiendo a la desaparición del tejido comercial tradicional de los barrios. "El local es nuestro y vamos a ponerlo en alquiler, pero no sabemos si a alguien le interesará y que negocio abrirá", dice con nostalgia.