Este ultrafondista comenzó a hacer deporte después de que le extirparan el aparato digestivo por el enorme riesgo que tenía de sufrir un cáncer
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Con casi 1.000 kilómetros ya en sus piernas, cogemos a Juan Dual por las carreteras del norte de Francia muy cerca de la frontera de Suiza. El pasado sábado, este ultrafondista valenciano comenzó la Transibérica, una nueva aventura que le va a llevar a recorrer en bicicleta los 3.000 kilómetros que separan la localidad belga de Oudenaarde y Bilbao. Una exigente prueba en la que participan más de 150 ciclistas sin asistencia externa y durmiendo al raso después de la mayoría de las etapas. "Es como la vida misma, nunca sabes lo que te vas a encontrar. Solemos dormir en una tienda de campaña, pero ayer tuvimos que descansar en un hostal porque cayó una buena tormenta", explica.
En los pocos días que lleva de carrera se ha unido a otros tres participantes para superar los 44.000 metros de desnivel positivo que tienen que afrontar en a penas dos semanas. "Es un desnivel brutal, como subir cinco veces el Everest desde el nivel del mar llevando, además, la casa acuestas. Es duro, pero es más fácil con compañía. Mis compañeros son unos cracks, uno sube más rápido, el otro pedalea más fuerte en llano, otro en montaña y ahí vamos haciendo buen equipo. ", asegura.
Una prueba, en la que Juan trata de recaudar fondos para una buena causa. "Colaboro con ASPANION, la asociación de madres y padres de niños y adolescentes con cáncer de la Comunitat Valenciana", explica.
Una campaña que ha puesto en marcha a través de la fundación migranodearena.org, donde se pueden hacer donaciones y en la que por el momento ha recaudado casi 1.500 euros de los 3.000 que se había propuesto conseguir. "Ahora no puedo seguir como va, pero estoy muy contento, a ver si podemos recaudar más porque hace falta".
Vivir sin colon ni estómago
Juan está especialmente sensibilizado con el cáncer infantil debido a su propia historia personal. Siendo un niño le diagnosticaron poliposis infantil, una enfermedad rara que puede provocar cáncer en el tubo digestivo. "Mi abuelo y mis tíos murieron de cáncer y para evitar que pudiera desarrollarlo, porque tenía un 99,98% de probabilidades de tenerlo, a los 19 años me extirparon el colon y el recto y a los 27 el estómago, el duodeno y la vesícula biliar", explica.
Un duro proceso en el que estuvo a punto de morir en tres ocasiones. "Cuando me extirparon el estómago perdí el 50% de la masa muscular y empecé a hacer deporte para recuperarme. Poco a poco empecé a moverme cada vez más y cuanto más me movía, la gente de mi alrededor se iba motivando a hacer deporte", asegura
Por ello, decidió compartir su historia de superación en redes sociales. "Lo que busco es que la gente se anime a hacer cosas con su vida", explica Juan, que con el paso de los años ha dado numerosas conferencias para contar su experiencia.
El deporte como forma de vida
Gracias al deporte, Juan ha podido ir superando los obstáculos que le ha puesto la vida. En estos años ha realizado retos tan duros como recorrer toda latinoamérica en bicicleta durante dos años y medio.
Para afrontar estas duras pruebas se prepara a conciencia con la ayuda de sus entrenadores dedicando una media de 20 horas semanales. Un esfuerzo brutal que tiene una gran recompensa para él, ya que la exigencia le permite comer todo lo que quiere sin tener que ajustarse a las restricciones que se ve obligado por su condición. "La parte maravillosa es que cuando estoy encima de la bicicleta mi cuerpo lo absorbe todo. No me pregunto si esto me va a sentar bien o no. Puedes disfrutar de la comida un poco. El otro día por ejemplo comí McDonald's sin ningún problema aunque lo normal es que la rechace solamente por el olor", asegura.
Sin duda, un aliciente más para que Juan siga pedaleando por las carreteras de Europa para conseguir su gran objetivo de conseguir fondos para investigar el cáncer infantil.

