Animales

Quino, el perro de rescate condecorado en el terremoto de Venezuela, muere tras luchar contra una enfermedad desconocida: "Ya no podía más"

Quino no ha podido superar un nuevo fallo multiorgánico. IAE
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Quino, el labrador condecorado por su labor en el rescate de personas en el terremoto de Venezuela, ha fallecido después de dos meses de lucha y sufrimiento sin que los veterinarios pudieran diagnosticar la causa de los continuos sangrados que sufría. "Comenzaron a encharcarse su pulmones de sangre y volvió a tener un fallo multiorgánico que le afectó al hígado y los riñones y falleció. Ya no podía más", explica destrozado, Moisés Benlloch, bombero de la Ong valenciana Intervención, Ayuda y Rescate (IAE).

La muerte de este héroe de cuatro patas se produjo el pasado sábado en la clínica veterinaria de la Universidad Católica de Valencia, donde Quino acompañado de Pancho, su inseparable dueño, llegaron en busca de una cura a su delicado estado de salud, después de pasar por diferentes veterinarios, de España y de otros países de medio mundo. "Le han hecho todo tipo de pruebas, se le han realizado decenas de análisis que han estudiado especialistas de Francia, Argentina y Estados Unidos, sin que den con la enfermedad que sufre", recordaba Pancho Gerber, su propietario, este viernes, cuando Quino acaba de superar una situación crítica.

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La solidaridad de decenas de personas, que realizaron numerosas donaciones económicas para el tratamiento de Quino, tras conocer su historia en Informativos Telecinco, tampoco ha podido evitar su fallecimiento, aunque sí que va a permitir a Pancho poder hacer frente a los miles de euros que han costado las pruebas y tratamientos recibidos. "La gente se ha volcado con Quino, las muestras de solidaridad que hemos recibido son increíbles, estamos muy agradecidos a pesar de su dolorosa muerte", cuenta Moisés Benlloch.

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Una semana en el terremoto de Venezuela

Las dos brutales sacudidas que hicieron temblar Venezuela el pasado 24 de junio, dejaron más de 6.500 muertos y centenares de personas atrapadas entre los escombros de los edificios derrumbados. En esas condiciones extremas, Quino y Pancho, junto con otros miembros de la Ong IAE, llegaron a la zona cero del seísmo en busca de supervivientes. "Quino tiene un potencial enorme. Es capaz de distinguir el rastro de las personas vivas de las fallecidas", recordaba Pancho. Un talento que llevó a Quino no solo a Venezuela, también a otras catástrofes como el terremoto de Turquía o el alud que arrasó una de las grandes favelas de Río de Janeiro, donde se estrenó como perro de rescate con solo año y medio.

Tras una dura semana de trabajo, las autoridades venezolanas condecoraron a Quino como miembro del equipo de voluntarios desplazados desde Valencia. Dos días después de llegar a casa comenzaron los primeros sangrados por la nariz y el deterioro progresivo de su estado de salud. En dos meses, los veterinarios no han podido dar con la enfermedad que sufría y si la había contraído en Venezuela. Con seis años y en su mejor momento como perro de rescate, el espíritu de lucha de Quino no le ha permitido salvar su vida, después de salvar la de decenas de personas.