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Quino, el labrador que trabajó en el terremoto de Venezuela, sobrevive a un fallo multiorgánico: "Creía que habría que eutanasiarlo y sigue vivo"

Quino recibiendo la medicación que le ha ayudado a salvar la vida. Telecinco.es
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La lucha contrarreloj para salvar la vida de Quino ha llegado a un momento crítico. Contra todo pronóstico, este labrador que estuvo trabajando en el rescate de personas en el terremoto de Venezuela, ha conseguido en las últimas horas, sobrevivir milagrosamente a un fallo pulmonar y renal cuando los veterinarios no tenían ninguna esperanza. "Después de atenderlo en la clínica, me dijeron que no había mucho que hacer. Ante esa situación les pedí que lo más importante era que no sufriera, pero que si podían hacer algo por salvarlo que lo intentaran", explica Pancho Gerber, bombero y amo de Quino.

Mientras los veterinarios trataban de recuperarlo, Pancho se preparaba para recibir la peor noticia. "Cuando volví a verlo, me dijeron que sorpresivamente habían podido estabilizarle la tensión arterial, que estaba por las nubes. Los veterinarios no entienden cómo ha podido sobrevivir porque aseguran que cualquier perro en su situación habría muerto. Creía que habría que eutanasiarlo y sigue vivo", cuenta Pancho.

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Una nueva batalla ganada, pero el estado de salud de Quino sigue siendo extremadamente grave mientras sigue en observación en la clínica veterinaria de la Universidad Católica de Valencia. "Las próximas horas son decisivas y seguimos a la espera de su evolución", afirma el bombero.

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El siguiente paso es poder dar por fin con la causa de los continuos sangrados que sufre Quino desde hace más de dos meses. "Estuvimos trabajando durante una semana en Venezuela y a los dos días empezó a ponerse mal y así estamos desde entonces".

En estas semanas, Quino ha pasado por numerosos veterinarios y clínicas sin que le den un diagnóstico. "Siguen sin saber lo que le pasa, si tiene relación con Venezuela o si es algo genético, de momento han descartado todo tipo de enfermedades. Le han hecho ecografías, radiografías, tomografías y decenas de estudios. Se han enviado muestras a Barcelona, Francia, Argentina y Estados Unidos y no encuentran nada".

Unas pruebas que Pancho está sufragando de su propio bolsillo. "No te quiero decir los miles de euros que llevo gastados, pero lo único que me importa es salvar su vida", asegura después de dos meses en los que no se ha separado de él mientras sigue trabajando como bombero. "Llevo muchas noches sin dormir junto a él", cuenta emocionado después de las últimas horas críticas.

Una vida juntos

Los caminos de Pancho y Quino se cruzaron hace seis años en Argentina, de donde son originarios. "Me llegó la información de que habían dejado atado con una cuerda a un labrador de unos tres meses y me fui a por él", recuerda.

Poco a poco, como un juego, Quino empezó a mostrar unas habilidades especiales para el rastreo. "Con ocho meses vi que tenía potencial y empecé a entrenarlo", explica. Con solo año y medio, una edad muy temprana, Quino intervino en una operación de rescate en Rio de Janeiro y desde entonces, junto a Pancho, han participado en numerosas misiones en catástrofes naturales por medio mundo. "También ha participado en mundiales de rescate con muy buenos resultados".

Hace tres años solicitó una excedencia en el Ministerio de Bomberos de su país y llegaron a España. "Estuve en los bomberos de Madrid, luego me fui a Cataluña y ahora estoy en Valencia donde trabajamos ambos en la ONG valenciana Intervención, Ayuda y Rescate. "Quino es un gran perro de rescate, de lo mejor de España y lo que le está pasando es terrible. Estuvimos trabajando una semana en el terremoto de Venezuela ayudando a la gente y ahora está así".

Una angustia que espera que espera que Quino pueda superar con la ayuda de los veterinarios y su fuerza inagotable. "Es un toro, un perro muy fuerte. Después de todo lo que está pasando y aquí sigue aguantando".