Las "reinas de la petanca" del barrio valenciano de Marchalenes piden una farola al ayuntamiento para el invierno: "Usamos las linternas de los móviles para jugar"
A falta de unas semanas para el cambio de hora no pierden la esperanza de que instalen la farola y siguen disfrutando de sus partidas de hasta cuatro horas de duración
El emotivo gesto de una trabajadora social tras acudir vestida de novia a la residencia de mayores en la que trabaja antes de casarse
Cada lunes a las cuatro de la tarde se reúnen en el parque del barrio valenciano de Marchalenes a disfrutar de su pasión por la petanca, un juego que en los últimos años se ha puesto de moda. El característico sonido de las bolas al chocar se mezcla con las continuas risas de las contendientes en sesiones que llegan a prolongarse hasta cuatro horas. "Nos gusta jugar un montón. Lo pasamos genial y hay piques, pero muy sanos", cuenta Amparo, una de las precursoras del grupo.
Fue su monitor de baile en línea del hogar del jubilado, un aficionado a la petanca, el que las animó a jugar. "Empezamos solo cuatro para probar hace ya dos años y ahora somos 10, ocho mujeres y dos hombres. Los dos se llaman Jesús y son unos santos", explica con una sonrisa en la boca Amparo, que asegura que "en lugar de pasar la tarde sentadas en un banco, nos ponemos a jugar y hacemos mucho deporte porque no solo hay que lanzar las bolas, hay que ir luego a por ellas, recogerlas del suelo y te mueves mucho".
Unas partidas, que ya se han convertido en una imagen habitual del barrio, y a las que muchas tardes se suman espectadores que siguen con atención las carambolas de estas reinas de la petanca. "La gente se para al vernos y algunos se quedan a ver las partidas. A ver si se animan y se unen a jugar con nosotras".
Entre el público no solo hay personas mayores, también encontramos numerosos niños. "No te puedes imaginar cómo les gusta. Todos quieren jugar, tirar alguna bola. Es increíble, si lo promocionaran entre los más pequeños jugarían también porque se divierten solo de vernos", afirma.
Una farola para jugar en invierno
Con la llegada de septiembre y el leve descenso de las temperaturas llega el mejor momento del año junto con la primavera para jugar, pero con la llegada del invierno se ven obligadas a reducir el tiempo de las partidas por la falta de luz. Un inconveniente con el que se encontraron el pasado año y en busca de una solución se dirigieron al Ayuntamiento de Valencia para solicitar la instalación de una farola. "Les envié una carta contándoles el problema y me respondieron que la habían recibido, pero seguimos sin luz", lamenta.
Para paliar la falta de iluminación recurren a cualquier solución para prolongar las partidas. "Hay días que seguimos gracias a las linternas de los móviles y a veces están encendidas las luces de un campo de fútbol que hay cerca y nos llega algo", explica.
Todavía tienen por delante varias semanas para seguir jugando hasta que a finales de octubre llegue el cambio de hora. "Esperemos que antes nos pongan la farola, de lo contrario cuando se haga de noche nos tendremos que marchar".